La puñetera moda de los spoilers

Bueno, me toca hablar de Juego de Tronos. No voy a contar spoilers ni voy a hacer ni chistes, pues precisamente vengo a hablar de eso: se nos está yendo de las manos.

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Cero pistas. Pinchando en la imagen veréis el meme completo, aunque algunos ya sabréis a qué se refiere esta imagen de total actualidad. Por los mismos motivos, he pixelado las siguientes imágenes con que ilustro este artículo: pinchándolas las veréis limpiamente.

Creo que es la primera serie que, digamos, TODOS vemos y que llevamos al día (al menos, permitidme la vaguedad, todo típico joven-con estudios-presente en las redes). En ese sentido es un fenómeno inédito. Vamos por la sexta temporada, la serie finalmente ha adelantado a los libros, y esto entre otras cosas ha propiciado que incluso aquellos que se los habían leído y no veían la serie por eso, ahora se hayan subido al tren.

Alguna vez, tirando a pocas, he hablado aquí de series. No soy seriefilo, pero quiero creer que por una sencilla razón: porque me gustan demasiado las series. Porque no sé dosificar; porque, cuando empiezo a ver una, aunque empiece lento, acabo devorándola de una sentada, con el consiguiente descuadre de horarios, normativas, ritmos circadianos y todo lo que se presente. A eso, añado, que prefiero esperar a la temporada completa y tenerla de una sentada que ir siguiendo semana a semana (cosa que, como veremos con Juego de Tronos, es imposible). Y antes, cuando “estudiaba”, me lo podía medio permitir; ahora no me imagino tragándome cinco episodios de una sentada de, digamos, Peaky Blinders (por decir una), e intentando madrugar al día siguiente para ir al trabajo. A lo que me pasa con los videojuegos me remito.

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Este es de los mejores memes que he visto (pincha para verlo). Y si, reconozco que es triste verlo pixelado, pero vamos a ser coherentes.

De Juego de Tronos ya hablé, muy escuetamente, una vez: sobre lo que me costó empezarla, y sobre como a partir de la mitad de la primera temporada… todo se incendia. Me pasó como me seguiría pasando en sucesivas temporadas: empezando lento y metiendome el atracón final por culpa, de que, inocente, pobre de mi, acabé estámpandome con el spoiler más grande de la primera temporada, como algunos de los más sabrosos de las segundas, terceras, cuartas, quintas temporadas…
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Crysis 2 (y el día que la gente se preguntó si Bill Nighy llevaba maquillaje) (3 de 4)

Nota: publico ahora el final de esta serie para hacer referencia a ella en futuras entradas. Debí haberla publicado hace ahora casi cinco años, con lo que a nivel técnico (y de estilo, todo hay que decirlo) ha quedado un poco obsoleta, no obstante las ideas esenciales siguen siendo válidas ;)

(…)

Todo sobre lo que venía hablando ayer hace más de un año, era solo sobre de cine. Al principio avisaba de que también quería hablar de videojuegos, pues visualmente también avanzan, a veces de forma suave, a veces rompedora, hacia ‘la verdad absoluta’, hacia el fotorrealismo total, que algún día hará las imágenes generadas por el ordenador, mostradas en la pantalla, indistinguibles de unas grabadas por una cámara* en el mundo real.

*Digo ‘cámara’, y no ‘ojos’: esa es la diferencia entre fotorrealismo y realismo.

Sin embargo, los efectos visuales del cine y los videojuegos se distinguen en un aspecto clave: los últimos deben de generarse en tiempo real. Mientras que para generar un solo fotograma de una película, hay granjas de render -auténticos monstruos del cálculo- trabajando durante horas y tal vez días (en Avatar se llegó a una cifra récord de una media de 48 horas por fotograma, mientras que lo históricamente, normal han sido unas dos horas para sintetizar cada fotograma), los videojuegos deben de moverse, en vivo y en directo, a 30 fotogramas por segundo, -como mínimo-, y se suelen recomendar no menos de 60. Y eso, calculado y movido por nuestro ordenador de sobremesa o portátil, que obviamente, enfrentado a aquellas granjas de render, no tiene nada que hacer.

Por lo tanto, es obvio concluir que a los videojuegos les queda muuuucho por delante hasta llegar a niveles cinematográficos. Como desgranaba en la primera parte de este post, el cine llego a ese nivel de indisintiguibilidad hace apenas diez años, y faltan décadas hasta que nuestros ordenadores domésticos puedan competir en potencia con lo que hace diez años ya eran superordenadores. Si es que se puede, si es que se puede reducir tanto el tamaño de los componentes, si no hay ninguna ley física que lo impide. Eso es lo que nos espera…

¿Seguro?… Tal vez no tanto.

(…)

Si me pongo perverso, me atrevería a decir que tal vez el ‘fotorrealismo’ en tiempo real es como la velocidad de la luz o el cero absoluto: te puedes acercar todo lo que quieras, pero no los puedes alcanzar. Pero supongo que eso es opinable: El camino hacia el fotorrealismo en tiempo real será un camino todo lo largo que querais, pero es finito. Algun día se conseguirá. El desafío está lanzado, creo que ya hemos pasado la mitad del camino, y pese a las dificultades iniciales (y las que se presentarán al final, en el proceso de pulido) los pasos que se dan ahora son agigantados.

Los orígenes.

Hasta donde sé, esta es la primera animación en 3d de la historia (1972), por Edwin Catmull. Este hombre es algo así como el Gauss de las tres dimensiones, y entre otras cosas, padre fundador, junto a Lasseter y Jobs, ni más ni menos que de Pixar. Lo que no quita que este vídeo esté en la puñetera fosa de las Marianas del valle inquietante (especialmente a partir del 5:11)

En cualquier caso, esa animación (¡con sombreado Gouraud!) es de 1972, y podría decir que aproximadamente en 1992 teníamos unos gráficos comparables en nuestros ordenadores: el X-Wing de LucasArts, con gráficos en 3d en nuestros PCs, que a todos nos dejó alucinados. De modo similar Los gráficos que movían las nVidia FX y las ATI serie 9000 en nuestros PC’s hacia 2002 podrían ser facilmente comparables a la (¡gloriosa!) secuencia del Genesis (Star Trek II: La Ira de Khan, 1982), que también menté antes; y los gráficos que ahora son ya capaces de mover nuestros ordenadores superan a los dinosauros de Jurassic Park (1993). Dado, por tanto, que la primera vez que me sentí plenamente engañado por unos efectos visuales fue con el Gollum (Las Dos Torres, 2002), como de nuevo dije en el post anterior, haciendo una extrapolación sencilla diría que a los videojuegos le quedan diez años aún para que por fin nos la cuelen con alguna imagen sintética y la pasemos por real.

 

Pero ¡un momento!: mi portatil, con un modesto procesador Intel i5, y que tiene tal vez tres o cuatro veces la potencia bruta que tenían entonces aquellas granjas que en 1993 usó la ILM para crear esos velocirraptores, ¡es capaz de hacer los mismos dinosaurios en tiempo real! ¡aquellas granjas tardaban horas! ¿Qué pasa aquí? Sigue leyendo

Star Wars – El Despertar de la Fuerza. O la película que no vi. (1 de 2)


*Nota: ya ya, tendría que haber titulado esta entrada “la película KENOBI“, pero vamos a dejar tranquilo al personal y a *
buestros hojos*, no quiero morir a palos xD

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Chewie, estamos en casa…

Pongamos por delante que amo, a falta de una palabra mejor, La Guerra de las Galaxias (me gusta así, reclamando su (incorrecto) nombre en español, por mucho que la traducción más fiel a ‘Star Wars’ fuese ‘Guerras Estelares’). Creo que alguna vez lo he dejado ya caer. Me lanzo ahora, como hace diez años, a valorar una nueva película de Star Wars. Diez años desde que salió la última entrega (la mejor) de esa denostada trilogía de precuelas, treinta y dos desde que salió la última (la peor) de esa casi redonda trilogía original. Años que también han pasado por nosotros: este tiempo pasado y los ojos con los que ahora recibimos esta nueva entrega ¿Le hacen bien?

(…)

Una crítica hecha en su día a Tiburón: La Venganza (la cuarta de la serie, aquella de la que se mofaban en Regreso al Futuro 2) decía:

“Nada mata más rápido a una secuela que la reverencia”.

La primera vez que fui testigo este mal, que ahora parece plagar todos los nuevos proyectos de Hollywood, fue en la bastarda Alien Vs. Predator 2. Solo este año, ya ha pasado dos veces: en las rellenísimas de mediocridad, esteroides y botox digital Terminator Genysis y Jurassic World. Tres películas que fui a ver al cine, seducido, encandilado por la oportunidad de revisitar viejos amigos, bonitos recuerdos, y acabar, si no decepcionado (a estas alturas uno va sabiendo lo que va a ver), si con la clara sensación de que estos experimentos que beben de la nostalgia y se alimentan (más que enriquecerse) del homenaje, no van a ninguna parte.

La pregunta inevitable es ¿Pasa lo mismo con la esperadísima Star Wars – Episodio VII: El Despertar de la Fuerza?

La rima de Star Wars

Los que ya la habéis visto, sabéis cuánto se parece este Episodio VII a la original de 1977, obviando que, no podía ser menos, cumple la tradición de contener un par de buenas batallas aéreas y al menos otra con espadas de luz. Hmmm, hasta ahora la cosa pinta mal: este Episodio VII atraviesa muchas veces esa difusa e incomprensible línea que distingue el homenaje, de la rima, o del plagio. Tenemos los mimbres para el bodrio, para el desastre. No en vano, una no desdeñable masa de fans está dejando patente que no les ha gustado esta entrega. Creo que falta una pregunta fundamental: ¿Me parece una buena película?

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Quieto parao, no nos aceleremos…

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James Horner. Larga vida, maestro

Hace unas pocas semanas el mundo del cine perdió a uno de sus compositores más queridos y conocidos: James Horner. No quiero dejar pasar la ocasión para rendir unos mínimos honores a este gran músico que tan felices nos ha hecho a muchos.

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Igual que no se suele dudar quién ha sido el científico más importante de todos los tiempos, personalmente tampoco tengo problemas al proclamar quien es, como el de muchos mi compositor favorito. Al igual que en el primer caso, el problema viene al buscar el segundo. Ahí están Goldsmith, Zimmer, Morricone, Vangelis… pero, con la machacona excepción de Zimmer, ninguno ha sido tan prolífico en el mainstream como Horner. Hablaría de su tendencia a repetirse, de su apego a ciertos efectos de sonido (‘martilleador de yunques’ lo han llegado a apodar), de su mítico ‘parabará’, e incluso de sus polémicos ‘préstamos’. Horner ha sido amado, y también odiado. Es más, existen muchos que aman odiarle, y a quienes os interese ahondar, aquí van un puñado de enlaces sobre esas polémicas, en las que no me quiero entretener más: (1), (2), (3), (4), (5), (6).

Por que la mejor forma que se me ocurre de hablar de él es hacer un repaso por las que creo que son sus más brillantes piezas y bandas sonoras, que eclipsan totalmente cualquier pecadillo en el que haya caído este genial maestro.

Ahí va mi top ten, espero que lo disfruteis.

 

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Avengers: Era de Ultrón

A estas alturas no la he visto no una, sino dos veces (porque es la semana del ‘Festival del Cine’, eh, tampoco soy tan rico). Me ha gustado, tiene bastantes cosas que molan y es totalmente entretenida, pero merece matices y comentarios (con spoilers).

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El caso es que la he encontrado un poco caótica. El montaje es confuso y padece un poco de síndrome ‘Michael Bay’ (por el amor de Dios, dejad respirar los planos y el montaje), y más que lagunas, siento que hay cosas que no se explican bien. Es curioso que me ha pasado algo que no me ha pasado desde hace muchos años, algo que no consiguieron en su día ni Matrix ni Origen: que me he perdido por momentos*. Cuanto menos, curioso, dado que no es para nada una película cerebral ni que juegue a la confusión. Al menos un par de veces he tenido la sensación de que no me estaba enterando de cosas. No me importó mucho la primera vez porque tenía claro que probablemente la vería dos veces (y verla una segunda vez ha servido para darme cuenta de que en verdad me había enterado la primera vez de todo…), pero aunque hay escenas largas y un pelín (solo un pelín) pesadas, creo que no hubiera pasado nada si a otras le hubieran añadido unos pocos minutos más para desarrollarlas y exponerlas mejor.

*También debía tener en cuenta con quien fui a verla: dos viejos amigos a los que no veo juntos desde hace años, y que aunque es un placer ver de nuevo una peli con ellos, sé que los jodios son de los que tienen tendencia a no cerrar el pico durante la peli, xD. De todos modos esta vez se han portado, y en cualquier caso, no me hubiera quejado nunca con ellos.

Otra cosa que me ha sacado por momentos de la peli, han sido las chorradas e imposibilidades científicas. Que si, que si, que esto son los Vengadores, ya… pero, a ver, acepto las cosas cuando vienen tal cual: Mjolnir, el Vibranio, la armadura de Stark, pero no las acepto cuando le intentan dar explicación pseudocientífica. Concretamente la explicación del ‘meteorito’ me parece que sobra totalmente.

Al igual que en la primera de Los Vengadores, me reitero en que Joss Whedon sigue sin ser un director de acción redondo. Aunque la escena del ataque al castillo con que la película nos recibe me parece brutal, un plato entrante realmente fuerte, hay otras que me encuentro a mi mismo abstraído y pensando en otras cosas. Y me ha pasado las dos veces que la he visto. Preocupante. Concretamente, la escena del camión en Seul, y todo lo que la rodea; y aunque esté chula, por instantes también la lucha entre Hulk y Stark en ¿Sudáfrica?

Por fortuna, Whedon sigue sabiendo mimar a cada personaje y les da sus dosis equilibradas de protagonismo a cada uno.

Whedon también sabe muy bien lo que nos gusta y tiene mucho tacto al presentarnos algunas golosinas. La presentación que además nos hace de Visión me parece muy acertada.

De premio, he de mencionar algo: Tetas. Tetas de la Johansson, tetas de la Olsen, tetas de los refugiados, tetas, tetas, tetas… Debería decir más bien escotes, si, pero hay carne, carne que se mueve, y eso es un foco y un imán para la atención, que desde el punto de vista de la narrativa, tal vez sea un poco contraproducente. No sé, cuidado, que no me quejo eh, que no me quejo… :D

Y ahora lo que definitivamente si me gusta: la consistencia interna, la forma de la que unas escenas dan paso a otras, cómo a veces además del sentido aparente que tienen en si mismas (la escena primera de cervezas y cachondeo con el martillo de Thor o la pelea entre Stark y Hulk se presentan aparentemente como caramelos para deleitar a los fanses), son sorprendentemente esenciales para puntos posteriores de la trama e incluso para futuras películas.

Por último, sigue teniendo sus puntos cachondos y que arrancan las risas. Lamentablemente, el momento Loki Vs. Hulk de la primera es irrepetible, aunque lo intenten. Y alguna referencia extra (por ejemplo, la cara de Ultron al ser atacado con rayos por Visión, Thor e Ironman al mismo tiempo me ha parecido muy final-de-malo de Bola de Dragón) también me ha gustado.

 

Resumiendo: me parece coherente consigo misma y está razonablemente bien construida; es una continuación decente y que ‘sobrevive’ a si misma, y dispone elegantemente las piezas para la ‘Fase 3’ del Universo Cinemático Marvel. Si la tuviera que colocar en algún lugar de esta escala, estaría en el cuarto puesto, entre Ironman 3 y la segunda de El Capitán América.

Y tiene un pecado, eso sí: es preocupantemente fácil de olvidar. Será que me hago mayor. Pero estoy dispuesto a tolerarlo.

Os dejo con unos dibujillos que me marqué hace unos años. Saludos.

Avengers - Tony Stark a.k.a. Ironman

Avengers - Thor & Capt. America

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Hulk

 

He de compartirlo: nuevo trailer de El Despertar de la Fuerza

Estos son el tipo de cosas que se suelen quedar colgadas en Facebook, Twitter o Pinterest de turno. Pero a este evento le quiero dar cuerpo y entrada propia en el blog: el nuevo trailer del Episodio VII de Star Wars: El Despertar de la Fuerza.

Me resulta curiosa la unanimidad en torno a la acogida de este trailer, pues sobre el primer teaser, aunque no se puede decir que no gustara, estuvo plagado de memes y debates, cosa que no ha pasado con este.

Pero la realidad es esta: este trailer me pone los pelos de punta. De verdad, no quiero que suene a frase hecha, no es algo que a estas alturas diga a la ligera.

Me devuelve a la misma sensación que cuando con 14 años vi aquel primer trailer de La Amenaza Fantasma. Muchos acabaron muy decepcionados con aquella, y en general, con las tres precuelas (no puedo decir que sea mi caso). Pero la ilusión, el potencial, el niño que llevamos dentro, están ahí.

Dicen que Abrams ha tenido mucho atino siempre en alcanzar y tocar la fibra y el corazón de los fans, y no puedo decir que no lo consiga. Star Trek Into Darkness me encantó, y puedo decir que me alegro de que el retorno de Star Wars al cine esté en sus manos, y la sensación es ciertamente que esta sabiendo usar y mezclar bien esos ingredientes, o mejor dicho, esos iconos.

Ahí estan, R2D2, esos destructores Imperiales y esos X-Wing (reinterpretados), esos efectos de sonido taaan familiares. Y oh si: ahí están Han Solo y Chewbacca. Todo cojonudo. Además un trailer tradicional, inmune a modas estridentes y que nos retrotrae a lo mejor de la aventura galáctica. Pero quiero centrar la atención en lo que realmente redondea el trailer: la música especialmente creada para el trailer de John Williams. En su día elucubré sobre quien podría sustituirle, pero hoy no puedo estar más contento de que él siga al frente de lo que es casi la mitad de la saga: su música. Haced la prueba, y escuchad solo el trailer, cerrad los ojos y sentidlo. Sensacional, increíble.

(…)

Lo curioso es que esto no es el único plato fuerte sobre Star Wars que ha habido estos días. Durante la Star Wars Celebration de este año, también se ha revelado el trailer de un nuevo videojuego, el primero que no desarrolla la desaparecida LucasArts, y de cuyo desarrollo se está encargando con infinito cariño ni más ni menos que DICE (los creadores de Mirror’s Edge y la saga Battlefield). Se llama “Star Wars: Battlefront”, y nos da la posibilidad de volver a las batallas de la saga clásica. Esa es una frase que ya he escuchado otras veces, y que con las capacidades técnicas de las videoconsolas conocidas hasta ahora, se ha logrado con más o menos fortuna.

Pero vivimos en la era del ultra alta definición. Dejo que las imágenes hablen.

Creo que si, creo que por primera vez, se puede decir que vamos a jugar las películas.

En fin, otro plato gordo que me pone los dientes larguísimos, y otra razón más para ir ahorrando para una Play 4.

(…)

 

*Por cierto, en la versión doblada del trailer de El Despertar de la Fuerza vuelve Camilo García doblando a Harrison Ford, espero que también lo hagan Salvador Vidal y Maria Luisa Solá doblando a Mark Hamill y Carrie Fisher.

Blade Runner, again

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Blade Runner. Mi película favorita, hombre ya, para qué vamos a andarnos con más rodeos.

 

Solo comentar que, por quinta vez, he visto Blade Runner en el cine. Subo la apuesta, de hecho: es la segunda vez que la veo dos veces, dos días seguidos en el cine (la otra vez fue esta). De esto que quieres ir con unos y otros, y unos amigos solo pueden verla un día, otros solo otro día, y yo, que me apunto a todas, me presto a este tipo de historias…

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Respecto a la película en si, personalmente se me hace difícil añadir mucho más a lo que ya dije en su momento, o lo que se pueda encontrar en numerosísimos artículos (incluyendo su propio apartado en la Wikipedia). A título individual (quicir, que no pertenece a ninguna saga), es mi película favorita. Eso implica que no me canso de verla. Y claro, si hablamos de verla en pantalla grande (si es la quinta vez que la veo en la pantalla grande, imaginad cuantas veces habrá caido en la pequeña…) además de poder seguir sacándole pequeños nuevos detalles y saborear planos y encuadres que tengo, tenemos, mitificados; en la compañía apropiada se le pueden sacar aún más lecturas, unas descabelladas, otras finamente hiladas, sobre el comportamiento y motivaciones de cada uno de los personajes, o las interpretaciones que se le pueden dar. Ahí van unas cuantas preguntas, por ejemplo: ¿Por qué Rachael le hace ‘la cobra’ a Deckard? ¿En qué punto exacto adivina Sebastian que Pris y Roy son replicantes? ¿Por qué aulla Roy al despedirse de Pris? ¿Hasta que punto se puede extender el paralelismo de este con Jesucristo? ¿Además de por su propio apego a la vida, salva Roy a Deckard para sobrevivir a través del recuerdo de este? ¿Se muestran las personas creyentes/espirituales a favor de esta película; y de ser así, la entienden plenamente? ¿No hubiera sido para Tyrell más fácil decirle a Batty a todo que si, en vez de intentar razonar con él? …

Además, tal vez porque también vi hace pocas semanas “Alien: el Octavo Pasajero” en el cine (esa si, por primera y deliciosa vez en pantalla grande), he visto bastantes ‘rimas’ entre ambas: además del concepto de futuro viejo y usado llevado al extremo, y compartir diseños -tomados de forma más o menos legítima- de Moebius, hay efectos de sonido (además de visuales) que se repiten, la pelea entre Zhora y Deckard frente a la de Ash Vs. Ripley, y especialmente, planos de Rachael que me recuerdan poderosamente a algunos de Ripley:

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(…)

 

Y tras darle algunas vueltas más, concluir, que por mucho que diga el señor Ridley Scott, prefiero a Deckard como humano. Independientemente de las opiniones que tuvieran Philip K. Dick, Hampton Fancher (guionista) y Harrison Ford -que algo valdrá su opinión, digo yo-, acepto que en esta Final Cut lo que Scott pretende decir  es que Deckard es replicante, y la interpretación del sueño del unicornio es innegable. Lo que me obliga a, tal vez, quedarme con la versión del 82 (que por cierto, hace quinquenios que no veo y que no encuentro por ninguna parte doblada al constantinorromeresco), aquella con la voz en off (que todo hay que decirlo, se agradece si es la primera vez que ves la película), y ese final de cuento de hadas sacado de los descartes de El Resplandor.

El hecho de que Deckard sea un replicante no me parece más que un giro argumental barato y que más que aportar poco a la película, más bien le resta: además de perder el anclaje para con la audiencia que supone tener un protagonista con quien esta se puede identificar; toda la historia quedaría ‘en familia’, pues se soslaya el conflicto entre humanos y replicantes; y aún más importante, elimina el significado del viaje emocional que Deckard, como hombre, hace al enamorarse de Rachael, una replicante.

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Pero sobre todo, porque hace irrelevante la principal pregunta, que para mi, lanza la película: ¿Qué nos hace mejores a los humanos que nuestra creación? ¿Qué nos distingue? ¿Qué nos hace especiales?

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“El propósito de esta historia, tal como yo la veía, era que en su trabajo de perseguir y matar a estos replicantes, Deckard se va deshumanizando. Al mismo tiempo, se va viendo como los replicantes se vuelven cada vez más humanos. Al final, Deckard se debe preguntar qué esta haciendo, y cuál es realmente la diferencia esencial entre ellos y él. Y, llevándolo un paso más lejos, ¿quién es él, si en realidad no hay diferencia?”

Philip K. Dick

 

La banda sonora de Vangelis, mágica.

(…)

 

Bueno, tengo la tendencia a hacer/acabar los posts con un punto ‘trascendente’ (en cualquier caso, Blade Runner lo merece), pero quiero acabar con una nota más jocosa, puesto que no quiero dejar de aprovechar la ocasión para enseñaros una chorrada que hice hace un par de semanas, cuando una fiesta de cumpleaños de un amigo se transformó en una fiesta de disfraces… y ante la pobreza de medios decidí aparecer caracterizado… como un Blade Runner (un Blade Runner genérico que no es Deckard, ¡sed magnánimos, por favor!) Una sesión rápida de fotos, un poquito de Photoshop, y obtenemos esto.

 

Blade Runner

 

 

 

Blade Runner

 

 

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Blade Runner

¡Saludos!