El ‘Valle Inquietante’ en el cine de los 80: ¡Muñecos de goma!

¡Entrada Friki al canto! ¿A qué viene esto? Me recuerdan via Twitter que se acaba de estrenar la nueva peli de Tintin, pues al parecer sigue sin convencer a mucha gente el tema de los actores digitales. Ya sabéis de qué hablamos: el Valle Inquietante.

(Para profanos, ‘el valle inquietante’ es una teoría, de mucha importancia tanto en robótica como en el mundo de los efectos especiales para el cine, que relaciona la empatía que despierta en nosotros una creación artificial, a medida que esta parece más o menos humana. El problema es que a medida que dichas creaciones se parecen más a los humanos, estas pasan inesperadamente a crear una fuerte sensación de rechazo, el mencionado valle, que solo se salva cuando la imitación es perfecta o casi perfecta (más información en el enlace))

Personalmente, lo que he visto en los trailers de Tintin me ha sorprendido para bien, pues era más de lo que me esperaba, que no era mucho. De esto ya he hablado parcialmente aquí (entonces hablé de efectos digitales en general, no de personajes de carne y hueso), concluyendo que, aunque puntualmente ya se haya conseguido, sigue quedando mucho camino por recorrer hasta que nos traguemos, 100% y sin fisuras, un personaje de carne y hueso creado digitalmente.

Pero no he venido a hablar de criaturas digitales. Quiero hablar de criaturas ‘reales’: de las de goma y latex que poblaron la fantasía, la ciencia ficción y el terror de los años 80. Y sobre todo, el mal rollo que daban.

Porque ahora, tal vez ver estos efectos nos arranca una sonrisa. Y no hay a quien le falte condenarlos al ostracismo, no ya por cutres, sino por lo meramente anticuados que se ven. Será la edad, pero durante mucho tiempo yo he sido enfervorizado defensor de los efectos digitales, solo para volver a comprender recientemente el valor y la autenticidad que proporcionan unas buenas marionetas físicas. Porque, tal vez es aventurado decirlo, pero su ‘cutrez’ es una característica no implícitamente negativa, sino una cualidad netamente positiva y que en cierta medida facilitaba provocar las sensaciones que en ese momento uno debería sentir como espectador. No olvidemos que por lo general, esos efectos estaban a la vanguardia y el público los compraba, y solo ahora nos parecen obvios…

(…)

Empezaré, por supuesto, por V (1984). No sé si hay alguien nacido y criado en los 80 que no solo que no conozca esta serie, sino que no conozca esta escena: se nos revela por primera vez la verdadera naturaleza de ‘los visitantes’, en un mítico momento en el que Diana se traga un rata sin pestañear. Aquí va vídeo (con la versión de 2009 de regalo):

Es un plano que no dura más que un par de segundos, y sin embargo nos ha quedado a todos los que lo vimos de niños (y no tan niños), grabado en la retina. Solo al verlo recientemente he comprendido plenamente el por qué: no solo era traumático ver a una ¿persona? tragarse una rata; sino que ni siquiera se trata de una persona. Ay, ¡es un puto muñeco! Y como es evidente, ese muñeco está en el fondo del puñetero valle inquietante. La postura fija de la cabeza, el antinatural movimiento y la posición del brazo, la mirada perdida, la piel de goma… Ni siquiera la iluminación ni el encuadre coinciden. Esas cosas, que nos resultan evidentes ahora, cuando eres niño solo se perciben a nivel inconsciente, de una forma vaga y difusa, que solo se traducían en un par de ideas muy sencillas:

Raro, y Mal rollo. Continue reading

¿Cuánto ocuparía una película a la máxima resolución que tuviera sentido?


Respuesta corta: Unos 1,35 Petabytes

Respuesta larga: os cuento:

Por aquí irían los tiros, pero no adelantemos acontecimientos...

Nota: ¡incluye tabla Excel al final!¡Emoción!¡Emoción!

De vuelta en Málaga, camino de quitarme las últimas asignaturas de la carrera (que se dice pronto), volvemos a coincidir los tres clásicos de toda la vida: Javi Zulo, Iñaki y yo. En una de las aventuras gañaneando camino de la biblioteca general en Teatinos, Iñaki me lanza una pregunta que ni siquiera es capaz de expresar bien, (yo mismo tengo que ayudarle a formularla), que a resumidas cuentas, vendría a ser la del titular: en megabytes, ¿cuanto ocuparía una película, en la máxima super-hiper-ultra-mega-calidad-delahostia que tuviera sentido, de acuerdo a las características y capacidad de percepción del ojo humano?

¿Ein?

Si, suena a entelequia, tipo ¿cuanto pesa una nube?. Pero recordé entonces que en cierto programa de Redes, hablando creo que la cantidad de información que cada día se recogía en el LHC del CERN (nada que ver con La Hora Chanante), se comparaba esta con lo que pesaría un video de la vida entera de una persona, grabado en calidad HD. Ni esta pregunta ni la de Iñaki son de las que uno se enfrenta todos los días, pero me acabó picando a mi también la curiosidad y he acabado haciendo un calculo aproximado.

En el caso del programa de Punset, hablaban de unos centenares de Terabytes, algo que me entretuve en corroborar, obteniendo como resultado que una película de 80 años pesaría unos 1712 Terabytes (TB), en calidad Blu-ray…

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Cowboys y Alienígenas

Le tenía ganas a ir al cine a ver un buen espéctaculo, hace más de un año que no pisaba una sala, y la verdad es que no he salido nada decepcionado: Cowboys & Aliens es justo lo que promete y un poco más: un buen y sólido espectaculo de aventuras y evasión, bastante por encima de la media.

Partimos de que no podemos ponerla en un pedestal: toda su potencia reside en su titulo, en su idea, funcionando exactamente en el mismo modo en que lo hace ‘Zombies Nazis’ o ‘Serpientes en el avión’: una genial locura, una loca genialidad, donde solo cabe esperar un frikismo desatado, de la que puede salir cualquier cosa. Pero claro, si en el plantel, en vez de sumar actores muy conocidos en su casa a la hora de comer, ponemos a Harrison Ford vistiendo de nuevo un Fedora, a Daniel Craig David Copperfield, o la bellísima Olivia Wilde, perfecta en su papel de no pintar nada ahí (no es un comentario negativo), y poniendo detras a nombres como Spielberg, Ron Howard o Jon Favreau, vemos que la cosa va en serio, muy en serio. Al en el sentido de que no vamos a ver algo cutre, sino de que al menos se nos promete ver puesto cariño y buen trabajo en ello. Vamos, que hasta hay espacio para cagarla, aunque partiesemos de un premisa que parece prometer todo y nada al mismo tiempo.

Pues no: desde los primeros planos, la primera escena, la película ya transmite muy buenas sensaciones. Siempre he pensado que el trabajo puesto en añadir detalle y densidad en una película, digamoslo a las claras, la pura roña, los dos dedos de mierda en el maquillaje, los vestuarios y los decorados, dicen mucho a favor de un producto, y este detalle queda clarísimo desde el principio (¡que grande es la proyección en digital!). Daniel Craig lo borda en su papel de tipo duro muy al estilo de su Bond (que no deja de ser estilo Jason Bourne), y desde ahí, la película saca beneficio al plantel de personajes clásico del western: el bar-man pusilanime (una sorpresa encontrarme a Sam Rockwell, un tipo que me cae cada vez mejor), el sheriff, el niño, el reverendo, el hijo problematico del cacique… La película va perfecta hasta que aparece Ford, porque pretenden algo que ya sabemos que roza lo imposible: vendernoslo como el villano de la función.

A partir de aquí la película entra en algún bache de ritmo, como es la escena del barco, aparte de que, como he visto que pasa con otras adaptaciones directas de un comic concreto (como Watchmen o 300), la estructura no es precisamente cinematografica y avanza un poco a trompicones. Pero nada que no se pueda perdonar. Entre otras cosas, Jon Favreau me vuelve a sorprender (ya lo hizo en una escena puntual de Ironman, cuando los mercenarios pretenden masacrar una aldea), creando aquí, con la muerte de cierto personaje aparentemente secundario, una escena sorprendentemente emotiva, encontrándote tragando saliva y al borde de la lágrima en un momento para nada resuelto de forma barata. Otro director hubiera resuelto la escena con un aprobado raspado, pero Favreau sabe otorgar el peso drámatico que merece a cada personaje, y esto unido a unas actuaciones realmente buenas (la media sonrisa de Ford vale millones), crea, como he dicho al principio, un espectaculo para nada pretencioso y muy, muy disfrutable. Total, que si estáis a tiempo, vayáis a disfrutarla al cine, la recomiendo.

Comentario geek: no sé hace 130 años, pero me huele que ahora contra un F-22 Raptor o un Eurofighter, los aliens no tendrían nada que hacer.

Mis películas de los 90 y fin (parte 4 de 4, 1998-99)

Va, la última parte de esta serie de entradas. Ya hasta le tengo miedo si alguna vez me pongo a hacer la de los 80…

 

El Gran Lebowski

-”Me ha dicho que escoja la alfombra que quiera”

Los Coen… ay, los Coen. Tienen ese nosequé que qué se yo, que cada vez que ves una película suya no sabes si es una genialidad o una patata (que es lo que por ejemplo me pareció Quemar después de leer). Desde luego su humor es inconfundible, y el talento que tienen para arañar la cochambre de la sociedad, recreando personajes tan estrafalarios como pintorescos al tiempo que creíbles, es único. Pero ¿por qué precisamente el personaje de Jeff Bridges (y John Goodman,, y Buscemi, y Turturro), y no otros, son los que se ha convertido en unos de culto?

Quizás por que con su actitud, Lebowski nos da una lección a todos, nos escupe a la cara una pregunta muy sencilla: ¿De qué pollas vais? Un apostol de la tranquilidad que con facilidad ha ganado adeptos. Creo que es del tipo de películas que hay que ver para tener una perspectiva más amplia, para entender un poco mejor (con humor) cómo funciona el mundo.

 

SALVAR AL SOLDADO RYAN

-”Solo sé que cada vez que mato me siento mas lejos de casa”

Moralista, sensiblona, y con la estampa de ‘americanada’ que se hace insoportable para algunos. Hasta me ha costado encontrar una buena frase para introducirla. Es cierto, los americanos a lo suyo, tergiversando la historia, presentandose como salvadores del mundo (incluso a nosotros, los españoles, nos gusta mucho hablar del frente occidental, mientras que donde estuvieron las hostias fue en Rusia), contando una historia que aunque pudo haber sucedido, ronda la inverosimilitud, y si se tratase de hablar en esta película de algún valor histórico didáctico, este quedaría por lo tanto anulado. ¿Salvan entonces los famosos primeros veinte minutos la película entera? Continue reading

Mis películas de los 90 (parte 3 de 4, 1995-97)

Menudos siete peliculones (con una polémica) + un bonus van en este tercer capítulo. Atentos.

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Los Puentes de Madison

-”Este tipo de certeza solo aparece una vez en la vida”

Reconozco que se me hace dificil hablar de Los Puentes de Madison. Igual que antes lo habréis atisbado por haber incluido ‘Antes del Amanecer’ en esta lista, definitivamente se me ve el plumero. Aquí estoy, redactando una lista de películas donde casi todo es la acción desbordada y efectos especiales, y aparezco hablando de la posiblemente más sorprendente película de Clint Eastwood. Porque es verdad: en el fondo soy un romántico.

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Clint, el duro por excelencia del cine, (quitadme a Bronson, Norris, Stallone y mariconadas por el estilo… ¡Clint!), llorando bajo la lluvia por amor. Si alguien cree que es un dramón, o una comedia pastelosa de fácil digestión, o llena de excesos, anda muy equivocado. Es precisamente a todos los que en general coincidís conmigo en esta lista, a los que os recomiendo especialmente verla, si no lo habéis hecho ya (igual se puede aplicar a cualquier otra). Grande Clint, muy muy grande.

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Martín (Hache)

-”Hache: ninguna mujer… tiene dueño”

Es curioso que la recomendación de esta película nos la dio un amigo que no es nada aficionado al cine. Anotamos el consejo de nuestro amigo, y en medio del caos de mi primer año de universidad, acertamos a adivinar que una noche la emitían en La 2 (cuando nuestra vida era lo suficientemente interesante como para no ver casi nada de tele), y nos bajamos cuatro amigos al salón de la residencia a verla. Empezó la película, y no nos soltó hasta el final.

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Y eso en gran parte pasó por algo que rara vez ocurre: hay cosas que llegan justo cuando tienen que llegar. Si hubiera visto esta película unos años antes o después, tal vez no me hubiera gustado tanto. O bien no la hubiera apreciado, o bien no la hubiera encontrado tan interesante. Pero es que llegó en el momento justoUna catarsis. En varios momentos de la película estaba deseando poder pausarla solo para poder asimilar todo lo que se nos estaba diciendo, que en aquel momento era mucho. Aristarain y Luppi ejercían de portavoces de nuestros propios padres con una sinceridad abrumadora (y esa es solo una parte) aunque sin voluntad de pontificar, y siempre con un talento para la palabra sobrecogedor. Y si a un guión, unos personajes y unos diálogos prácticamente perfectos, sumamos a cuatro actores en estado de gracia (quién no querría tener un amigo como Dante) tenemos esta joya.

Digo lo mismo que con Will Hunting: para todos los que estén abandonando la adolescencia, entrando en la abrumadora madurez, debería ser obligatorio verla. Un diez sin dudarlo.

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El Indomable Will Hunting

-”Tú mueves, chaval”

Si te llegas a sentir identificado con el protagonista, es curiosa la forma de la que probablemente lo hagas. Por supuesto, no con las dificultades que ha pasado, ni con su inteligencia o brillantez, ni con su rebeldía, ni con su desapego, ni con la facilidad que tiene para ir sobrado cada vez que quiere. Es con lo de no tener cojones. Lo de no aprovechar el propio potencial, lo de ser un underachiever.

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En su caso, toda su agresividad no es más que una forma de ocultar su terror al rechazo. Al fracaso, irónico viniendo de él, que lo puede tener todo. Y el hecho de que al final vaya a ‘cobrar’ su ‘boleto ganador’ es la mejor lección que saco de la película: Continue reading

Mis películas de los 90 (parte 2 de 4; 1994-95)

Aquí continuo con la segunda parte de la lista. He reestructurado un poco el percal, para que ahora en vez de tres sean cuatro partes (por la cosa de hacerlas mas cortas); y no descarto arreglarlas en un futuro y poner cada película con su post por separado.

Insisto en aclarar de nuevo que, puesto asumo que en general si no habéis visto estas películas al menos las conocéis, deberíais tener cautela al leer indiscriminadamente sobre cada película. Pues aunque he tenido cuidado, algun punto crítico del argumento puede ser destripado. Con todo, he tenido el cuidado de señalar adecuadamente los más explícitos, con lo que si no sois muy cinéfilos podeis tomar esta serie como una guía. Eso si, personalísima e intransferible. Continuemos, pues:

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Pulp Fiction

-”No puedo creer que sea el mismo coche
-Bueno, pero no empecemos a chuparnos las pollas todavia”

Permitidme que me detenga aquí a divagar un poco. La de Tarantino me recuerda un poco la historia del traje del Emperador. Como hizo Warhol cuando encumbró la lata de tomate, por aquello de encumbrar a la categoría de arte la banalidad. Lo mismo simplifico demasiado, pero al menos dejad que me explique. Ambos se están riendo, pero depende de donde te pongas, se ríen de una cosa o de otra. Depende de tu punto de vista, de tu complicidad. Tarantino viste al Emperador de vacío. Y lo más jodido es que es solo aparente: en verdad si lo ha vestido, pero a ti te parece que no, y ademas te crees que eres el único que ve que no está vestido. Te descojonas porque crees que entiendes su gracia, pues él intenta engañar a todo el mundo y crees que te estas riendo con él, pero sin embargo él también se está riendo de ti. Te crees que llega como cualquier post-loquesea, rompiendo reglas que no conoce, y sin embargo es probablemente uno de los que mejor las domina de la historia del cine.

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Ahí esta Pulp Fiction. Otra historia de gangsteres ¿al uso?, una historia de bajos fondos, irrelevante e intrascendente, y si, con buenos diálogos, pero poco más… ¿poco más? Piensas incluso que si pusieras la historia en orden, no tendría ni puta gracia. Vaya, pero mola. Sutilmente es original. Cojonudamente original. Descaradamente original. Escandalosamente original. Tan original… que es un refrito/homenaje de todo. Si hasta hay una katana, por dios… (cosa que nueve años más tarde se entendería mejor) Distinta, fresca. ¿Rompedora?. No, parece que le da igual. A veces parece que Tarantino ni pretende cargarse las reglas del cine, solo chapotea y juega, monta un juguete que a veces ni entiendes como se tiene en pie. Pero fíjate, tan distanciadas como suelen estar la crítica y el público, van y le dan la Palma de Oro en Cannes, el Oscar al Mejor guión original, ademas de nominar a Samuel, a Uma, a Travolta y al mismo Tarantino a nosecuantos premios más… Parece que a Tarantino no le cuesta trabajo algo tan sencillo como… ser un genial hijodeputa. Y el cabrón lo es, y lo sabe. Y lo más curioso es que se comporta como si le diera igual.

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Cadena Perpetua

-”Geología es el estudio de la presión y el tiempo. Y eso es todo lo que hace falta: presión y tiempo”

Tengo que tener cuidado al hablar de esta película. No es solo que en la IMDb esté considerada la segunda o tercera mejor película de la historia, sino que unos cuantos de mis mejores amigos coinciden con valorarla así. Así a poco menos que no diga que está entre las mejores de la historia… ¡he de andar con pies de plomo! Veamos, estoy de acuerdo en que es un peliculón, me encanta, y probablemente es eso que formalmente y de forma consensuada los críticos llaman una obra maestra (no a lo que yo llamo una obra maestra, que a las bravas, puede ser cualquier cosa). Pero de ahí a que a mi me toque llamarla la mejor de la historia… ¡lo único que pasa es que a mi hay otras películas que me gustan todavía más!

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Dicho esto, procedamos: Interpretaciones. Personajes. Diálogos. Ritmo. Guión, con sus giros. Un cuarto de hora final colosal, donde Morgan Hombrelibre hace el papel de su la vida. Espoleado por Robbins, arropado por unos secundarios increíbles. Una muestra de buen hacer, de artesanía pura y dura, de conocer las emociones y el puro oficio del cine, de saber cómo contar una historia, de sobrecoger. Un joya incontestable.

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Forrest Gump

-”Nunca dejes que nadie te diga que es mejor que tú, Forrest. Si Dios hubiera querido que fuesemos iguales, nos hubiera puesto aparatos a todos”

Hay una cosa que me hace gracia (por usar un término suave) cuando se critica esta película, y es que se tache a esta película de americana. Cuando, lo que son las cosas, es una producción estadounidense. En todo caso se trata de una muestra del antiamericanismo galopante del que solemos hacer gala en estos lares (algo a lo que no voy a entrar ahora). Se la podrá tachar de edulcorada y simplificada nostalgia, pero tachar a la película de ser lo que sencillamente es, me parece delirante.

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Y es que no les puedes pedir a los estadounidenses que sean lo que no son. Vamos, es que no son ellos los que van a venir a producirte a ti ‘Aquellos maravillosos años’. Eres tú el que te montas ‘Cuéntame’. Me gustaría saber que opinaría la gente si se hiciera un Forrest Gump en Francia, en Alemania, en España. Bueno, en España probablemente nos reiríamos, si, no tenemos tan mitificado nuestro pasado, y para eso los americanos son muy dados a fliparse, pero miremos otros paises. De hecho, en Alemania tienen unas cuantas películas de repaso a su historia reciente muy interesantes: veanse Good Bye Lenin! y La vida de los Otros.

Pero volvamos al tema, que me desvio: Forrest Gump, puede ser una película derechona (militarista, conservadora, republicana a más no poder, destinada al consumo de ese tipo de estadounidense con el que si comparto cierto asquete), pero el personaje de Forrest es arrebatador. La interpretación de Hanks se ha convertido en el paradigma de ‘papel de retrasado que gana Oscar’. Su mirada sirve como excusa entonces, por qué no, para repasar la historia, llena de melancolía y nostalgia, la vida reciente de un país. Estas historias, a poco que estén bien contadas, suelen funcionar de maravilla. Y esta sin duda lo hace de escándalo.

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Toy Story

“-¡Ju-gue-te!
-Perdona, creo que la palabra que piensas es ‘ranger del espacio’
-La palabra que pienso, no la puedo decir, porque hay juguetes preescolares delante”

Me gustaría hablar de esta película por sus aspectos meramente cinematográficos, pero avisé al principio que sé que para crítico no valgo, y admito que a esta no lo sé sacar mucho jugo. Toy Story 1 es entretenida, si, es de hecho una buena película, incluso muy buena, pero queda muy lejos de lo que, por ejemplo, consigue la tercera parte (de la que supongo que hablaré dentro de diez años, cuando haga la retrospectiva sobre los dosmildiez…). Indudable que a estas alturas los personajes son ya icónicos. Pero si la pongo en esta lista, lo reconozco, es más bien por el hito que supone a nivel técnico.

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Pero la palabra hito tal vez se queda corta: no se trata de que marque un antes y un después, sino que no hay antes, solo hay un después, es el principio, es un momento trascendente en la historia del cine, y a mi me gusta pensar que de muchas más cosas. Continue reading

Mis películas de los 90 (parte 1 de 4, 1990-94)

Hace algo más de un año publiqué una lista con las que considero mis películas favoritas de la década pasada (los dosmiles: no sé si alguna vez nos haremos a ese nombre). No dejaba aquella de ser una lista mía, como lo sigue siendo esta, pero al menos podía defender que tuve cierta templaza y objetividad al redactarla, pues todas esas películas las he visto ya teniendo yo cierta edad, cierto criterio. No va a ser el caso de esta.

Al igual que con las de los 80, yo crecí con las películas de esta lista. Pueden ser buenas o malas, pero son mías. Sobre la subjetividad de estas listas, pues también hay para hablar otro día. No voy tanto a hacer una crítica cinematográfica (porque ni soy crítico ni tengo tanto leido y visto), sino una pura y muy subjetiva lista de todas esas películas donde más que contar yo algo sobre ellas (al fin y al cabo casi todas son muy conocidas), cuentan ellas algo sobre mi. ¡Qué queréis, esto es un blog personal, como siempre ha sido y seguirá siendo! Ni los más cinéfilos encontraran ninguna sorpresa, ni los menos ninguna de la que se arrepientan si la ven. Y faltaran algunas, unas con razón, otras ¡pues miren, no la he visto aún! :D

Con todo, permitidme una defensa: se me podrá acusar de que me muevo demasiado por la nostalgia, pero todas las películas que aquí se muestran (excepto un par, convenientemente marcadas) han pasado para mi correctamente el test del tiempo. A ver si creeis que es que no hay películas que me gustaban de pequeño y me doy ahora cuenta que son una patata… Y de la misma manera, también el tiempo me ha permitido llegar a otras que solo he descubierto o redescubierto ahora. En cualquiera de los casos, no digáis que no estabais advertidos.

Y permitidme un aviso: en general son películas conocidas, asi que supongo que si es que no las habéis visto, como poco las conoceis. Me he intentado guardar de espoilear mucho, (y cuando los hago explícitos avisaré), pero con todo, sugiero cautela.
Sin, más, ahí van.

Desafío Total

-”Si yo no soy yo, ¿quién soy?”

Empecemos cronologicamente: estamos en 1990. Yo tenía 6 añitos, y es de los primeros estrenos que recuerdo. Es decir, recuerdo los anuncios en televisión y esas cosas. ¡Como olvidarlo, por Dios! No era una película revolucionaria, pero vemos a Verhoeven y Schwarzenegger en plena forma (aunque decir esto de lo segundo suene casi cacofónico). Vista ahora, y solo por los temas que trata – el problema de la identidad, la fiabilidad de los recuerdos, la dualidad realidad-sueño… ¡¡se basa en una obra de Philip K. Dick!! – ya merecería un puesto de honor en esta lista mía, porque además estos tópicos estan genialmente tratados, al mismo tiempo que son accesibles para cualquier público (algo que considero muy valioso). Aunque pretendidamente Verhoeven deseaba mantener la ambigüedad realidad-sueño hasta al final #Aviso: spoilers# (supuestamente el fundido a blanco final puede simbolizar la lobotomía que Quaid está sufriendo)#fin de spoiler#, el hecho de que haya partes de la historia que se nos muestren como espectador mientras Quaid no está presente inclinan definitivamente la balanza hacia el lado de la ‘realidad’. Bueno, eso, y que lo que luego fue Minority Report de Spielberg iba a ser una segunda parte con Schwarzenegger. Pero todo esto da igual.

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Si hablo de Terminator 2 o Matrix como dos de las experiencias visuales más imperecederas de mi vida, esta lo sigue siendo, aunque bien por méritos bien distintos. La noche que finalmente la vi por primera vez, en la tele, dormí en la cama de mis padres. Y tenía diez añazos ya (vale, también nos acabábamos de mudar de casa y no estaba muy hecho a ella, pero da igual). Mi hermana, que era todavía más pequeña, creo que tuvo durante años pesadillas con Kuato. Y es que, vaya tela con Verhoeven. Ese tipo de violencia gráfica deja huella: recuerdo especialmente el inocente mochilero que Chuache usa como escudo humano en las escaleras mecánicas del metro; pero igual que eso, uno no olvida cómo es una exageradísima decompresión ‘a la marciana’, o el robot-taxista, o la Stone y la Ticotin dandose de ostias, o a Ironside brazos-fuera, o a Cohaagen, o la gorda de las “dos semaaaanas”… y por supuesto, la mutante de tres tetas (era inevitable mencionarlo). Para rematarlo, Jerry Goldsmith estuvo sencillamente sembrado, en la que es sin duda una de mis BSO favoritas. Violenta y sangrienta, visualmente perturbadora… Muy edificante… Pero sobre todo entretenida, entretenidísima a rabiarNo es que la haya visto miles de veces, es que podría ponerla en un bucle continuo sin cansarme de verla.

 

Eduardo Manostijeras

-”Conozco un médico que podría ayudarte con eso”

Es curioso que en su momento, consideraba a Tim Burton uno de mis directores preferidos. No se si sencillamente he cambiado de opinión, sencillamente he crecido, o sencillamente es verdad que se ha convertido en un patán. Desde Sleepy Hollow, posiblemente su cumbre artística, solo una se salva de la quema y es Big Fish. Desde entonces decayendo, hasta el punto de que, quien lo diría, ni tengo el más mínimo interés en ver Alice in Wonderland, por ejemplo. Supongo que porque se repite, como House: más de lo mismo. Pero uno puede volver a sus principios, y aquí nos encontramos el tesoro más grande de todos.

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Un relato de la inocencia, de la pura maravilla, aderezado con la innegable originalidad del propio Burton. Para colmo, consigue con una facilidad pasmosa que te identifiques con el protagonista, con el friki, que entiendas desde su punto de vista lo absurdas y ridículas que son las cosas del mundo ‘normal’, porque donde Burton pone ‘vida suburbana norteamericana’ (que asco se nota que les tiene: los retrata casi como insectos) puedes colocar las cosas que pasa en cualquier lugar donde el ‘borreguismo’, la corrección política y las apariencias son todo, ya sea pueblecito o gran ciudad. Un mundo donde los clones y frikis son ellos, mientras el único de verdad, el único auténtico, es el monstruito, el único en el que se puede confiar. Y después de este tremendo paseo, llega ese final de nudo en la garganta, en la que la palabra conmovedor se me queda corta. Inolvidable. Burton (y Elfman) en su mejor momento.

 

Terminator 2

-”Ahora entiendo porque llorais. Pero es algo que yo nunca podré hacer”

Nota: Tiene un poco de mala leche que la lista casi empiece con esta película, porque me encantaría dejarla para el final; pero he decidido ceñirme al orden cronologíco. Así que seré claro: me gusta mucho el cine, y hay muchas películas a las que les pongo sin vacilar un diez. Y luego, hay unas cuantas obras de arte… que sencillamente van aparte. Terminator 2 es una de ellas. Hablar de ella en este caso, para mi, es un ejercicio de contención. Con todo, haré un intento.

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Crysis 2 (y el día que la gente se preguntó si Bill Nighy llevaba maquillaje) (1 de 2)

Llevo unos días enganchado al Crysis 2, un FPS al que le tenía ganas desde hacía bastante tiempo. Le tenía ganas, muchas, muchas, muuuuchas ganas. Y me venía preguntando, también desde hace tiempo, si llegado el momento merecería un artículo en el blog. Supongo que porque siempre me he intentado mantener aquí alejado de temas que impliquen demasiados tecnicismos o que se salgan un poco por la tangente, explicando algo que me interesa a mi casi en exclusiva. Pero por suerte, en este juego no solo he encontrado diversión y tiros, sino algo más, un algo que juntado con otra idea que tenía guardada de hace tiempo (hablar sobre efectos digitales) me hace creer que puedo fabricar un artículo medianamente comestible. Haré lo que pueda con los tecnicismos, y si no, os los saltáis que tampoco pasa nada. Vamos a ello.

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Apenas 15 años separan estas dos imagenes. La de cosas que cambiaron entre medias...

 

Que me flipan los efectos especiales, ya lo sabeis: no es ninguna novedad. Cuando hablo de esto con un cinefilo, casi me tengo que poner a la defensiva, y tampoco entiendo por qué tengo que explicarme. Me gustan los FX en si mismos: tal vez en otro universo me dedicaría a ello, si no fuera -eterno- proyecto de diseñador industrial (y no cierro la opción). Pero ya puestos, si me lo permitís, haré un pequeño matiz: me gusta mucho el cine, adoro un buen guión y unas buenas interpretaciones, tanto como el que más. E independientemente de ello, me gustan los efectos especiales tal cual, la técnica que se encierra tras ellos, la de los artilugios y quebraderos de cabeza necesarios para construir la idea que tienes exactamente en la cabeza. Y que cabría largamente discutir el encanto que hayan podido perder con el devenir de los efectos digitales, la libertad que ofrecen es irresistible.

Hablando de efectos digitales: a lo tonto, tienen ya 20 años*, ¡¡los que tiene Terminator 2!! (joder, ¡20 años de T-1000!). En un recopilatorio de películas que pienso publicar más pronto que tarde cito a Terminator 2 como un momento relevante en mi vida, igual que luego lo es Parque Jurásico, y que luego en menor medida, lo son otras como La Amenaza Fantasma o Avatar. Todas tienen en común haber “roto el suelo” en el mundo de los FX, todas ellas, la de abrir nuevas puertas de par en par a opciones que antes, a la hora de idear cosas para guión, mejor te acostabas un rato. Todavía pasarán muchos años hasta que se universalicen y se usen para cosas relativamente triviales como envejecer o rejuvenecer a un actor o duplicar a otro – aunque obviamente para la gran mayoría de historias nunca harán falta grandes efectos especiales, más allá de las ventajas de poder reemplazar un cielo nublado o borrar unos tendidos eléctricos molestos.

*Impresionantes, si, pero anecdóticos es como prefiero considerar otros efectos digitales ochenteros como la lengua de agua de Abyss (1989), el caballero de la vidriera de El Secreto de la Pirámide (1986) o la gloriosa secuencia del Genesis en Star Trek II: La Ira de Khan (1982)

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El caballero de la vidriera, de la película ‘El Secreto de la Pirámide’ (1986).
Que miedo me daba de pequeño la puñetera escena, tanto como me gustaba aquella película…

(…) Continue reading

Mr. Nobody

Esta noche unos colegas y yo hemos empezado a ver “Mr. Nobody”. Cuando creíamos que le quedarían 10 minutos para acabar, ha llegado más gente, y al pausarla hemos comprobado con sopor que la película aún iba por la mitad. Pero dado que a pesar de todo nos estaba gustando, hemos decidido pararla, irnos mañana a Oslo, luego a Berlin, y luego a Londres, y recuperarla a la vuelta en el mismo punto en que la hemos dejado. Y no me ha parecido mal plan.
Así que dentro de 10 días os cuento como acaba :D

L’Aubergue Espagnole

Literalmente. Literalmente. Literalmente…Una_casa_de_locos-334511386-large
L’aubergue espagnole (literalmente, un albergue español) es una expresión francesa para definir un lugar caótico, abarrotado de gente.
Ese nombre usó Cédric Klapisch en 2002 para su película, en la que narra como un estudiante frances se viene a Barcelona a pasar unos meses de intercambio bajo el programa Erasmus. El chaval acaba compartiendo piso de la zona antigua donde convivirá con un italiano, un alemán, una inglesa, una belga, un danés y una española. Un puto caos.
Si nos ponemos serios con la película, supongo que los críticos la calificarían como una nadería, superficial, tópica, que juega en la escuálida liga europea equivalente a la de las comedias de adolescentes de preuniversitarios americanos. Solo se realimenta de los tópicos de cada país (los alemanes muy ordenados, los italianos muy desordenados, los españoles muy orgullosos…) sin investigar mucho las profundidades de cada personaje, unos estúpidos gorrones, aspirantes a trasnochados bohemios de última categoría, chupando ese dinero de la Unión Europea que tan bien podría aprovecharse en otros sitios. Una comedia ligera y de consumo rápido que sin embargo fue un tremendo éxito en Francia y que ha alcanzado la categoría de pequeña película de culto. ¿Qué tiene entonces?

Pues sencillamente reflejar a la perfección una situación que quien la haya vivido la reconocerá instantaneamente. ¿Yo la he vivido? No, copón, estoy recién empezando a vivirla. Pero, a ver, bien se puede decir que es en una Erasmus donde se cristaliza la actitud que cada uno ha tenido a lo largo de su etapa de estudios, donde se destapa el verdadero ser de cada uno, sin padres ni muchos viejos conocidos a la vista. Yo en mis dos primeros años de carrera viví en una residencia de estudiantes en Málaga, donde conocí a algunos de los mejores amigos que se puede tener y que sigo teniendo (y ni siquiera soy el único de ese ya antiguo círculo que se ha venido a Dinamarca). El caso es que cuando vi hace unos años la película, mucho antes de saber que yo me iría también a estudiar fuera, reconocí a la perfección todos los patrones de comportamiento. Una mini-erasmus fue aquella vez en Málaga: estudiantes de toda Andalucía menos de la propia ciudad, horas muertas en la sala de televisión, jugando a las cartas, o a la Play, al Colin McRae 2, al Mafia, al Need for Speed Underground o al GTA 3… eso cuando no estábamos de botellón, o hirviendo espaguetis al microondas o comiendo sandwich de atún, o simplemente haciendo el pollas,  y siempre estrujando al máximo el ingenio para buscar cualquier forma de no estudiar, (y a pesar de todo aprobando, las marías, si, pero aprobando, tomando una nefasta confianza, ingenuos de la debacle que después llegaría). Pero la ecuación es muy sencilla, es la frase que más vengo escuchando desde hace muchos años, y aquí por supuesto no iba a ser menos: Dios los cría y ellos se juntan.

¿Quién ha dicho que los estudiantes seamos gente inteligente, responsable, admirable? ¿Quién ha dicho que Hannibal Lecter seguramente no suspira por nuestros hígados?¿Quien ha dicho que las becas Erasmus no están haciendo mucho más por construir Europa que cualquier otra política? Eso la película lo clava prácticamente como ninguna otra, eso es lo que tiene.

(…)

¿Qué como estoy? Pues nada, muy bien, un viaje muy largo pero sin incidentes. Dejé mi casa el sábado por la tarde, fuí en tren a hacer noche en Málaga, el avión salía muy temprano el domingo, y de nuevo desde Copenhague otro tren hasta Horsens, donde finalmente vivo; no llegué a mi residencia hasta el domingo por la noche; es decir, por fasciculos, el viaje fueron 10 horas. Si alguien me pregunta por Copenhague: muy bonita la estación de tren, si ;).

Aunque he visto un poco de Horsens, todavía no me he paseado tranquilo a verla, pero tampoco tiene pinta de tener mucho por visitar: una sencilla y pequeña ciudad donde la vida en las calles acaba a las 5 (aunque hoy y mañana hay una feria medieval, lo más gordo que pasa aquí en todo el año al parecer). Ya me he asentado; aunque no he desecho del todo las maletas si he empezado a decorar mi cuarto, y también me he gastado un buen pastón en las mierdecillas que necesitaba el piso/cuarto (que compartimos entre tres, dentro a su vez de la residencia): cortinas para la ducha, cubos para basura, etc.

En la universidad esta semana solo hemos tenido presentaciones, un examen de inglés, y eso si, bastante papeleo y caos; las clases no empiezan hasta el lunes. Ya me he agenciado una bicicleta (aquí, bici a saco), y previsiblemente iremos en breve al Ikea de Aarhus a agenciarnos más cosillas.

¿Y la gente? Pues, atiende: en mi carrera la mitad somos españoles. Un cachondeo. Suena muy fea la palabra ‘demasiados’ pero creo que se puede decir sin que nadie se moleste: somos demasiados españoles. Hasta creo que el resto (rumanos, lituanos y franceses, segun he sondeado hasta el momento, conforman la mayoría de la otra parte) se sienten intimidados ante tal invasión ibérica. Tan solo el primer día de presentaciones me acerqué a un corro donde conocía ya a un par y al presentarnos empiezo a preguntar de donde eran: -Málaga. -Málaga. -Málaga. -Badajoz. -Málaga. -Madrid. -Málaga. -Málaga. -Barcelona. -Valencia. -Málaga. ¿Esto que pollas es? El caso es que en una de las fiestas (¿hace falta decir que llevo cinco noches aquí y en las cinco ha habido fiesta?) me vi hablando con un grupo de 5 españoles y un francés, hablando en ingles, para darnos cuenta que nos acercabamos al frances para autoobligarnos entre todos a practicar ingles… Esto es el verdadero albergue español…

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Todos españoles en esta foto (siendo los que estamos, ni de lejos
estamos todos los que semos), camino de un botellón en la universidad.

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Insisto, botellon EN la universidad.
Haciendo la conga en la misma cantina donde comemos todos los días…

De hecho, nada más llegar la primera noche, me metí en un cuarto con otras veintipico personas justo a ver L’Aubergue Espagnole. Y hombre, yo porque ya la he visto 3 o 4 veces, pero la gracia está creo mucho más en verla cuando nos conozcamos y llevemos unos meses – copón, no voy a decir que me sienta mayor, pero también hay aquí mucho pipiolo, mucha gente que ni siquiera ha salido nunca de su casa, jajaja, para ellos esto si que debe ser una experiencia, y ver el primer día la película, lo mismo es pisar un poco el chiste, por aquello de crear expectativas. Pero vaya, nada difícil de arreglar :D

Nada gente, nos iremos leyendo.