Puesta al día: mi trabajo de profesor en ESADA (y otras cosas)

Hace unos cuantos meses que no me paso por aquí, he estado tentado a publicar unas cuantas entradas breves y no he dejado de anotar borradores. Es por ello, que lo único que puedo hacer, al menos, poneros al día con una breve-entrada resumen, y desarrollo algunos puntos

  • Laboralmente hablando, Dasware sigue adelante con un nuevo y prometedor proyecto y muchas novedades. Mi vínculo personal continua con el equipo (incluyendo un alumno mío de prácticas que colabora con ellos, y al que tutelo), pues los socios son buenos amigos mios de hace muchos años, y lo siguen siendo; si bien provisionalmente mi relación profesional con ellos ha pasado ahora a ser solo para encargos puntuales.

Hmmm, misteriosa imagen sobre el siguiente proyecto de Dasware, del que no puedo decir de momento nada…

  • Desde abril hasta final de curso del año pasado, y de nuevo desde pasado octubre, estoy vinculado como profesor del grado de Diseño de Producto en ESADA (Escuela Superior de Arte y Diseño de Andalucía). A esto le quiero dedicar la próxima video-entrada, solo decir que es una delicia darle clase a estos chavales y trabajar con ellos (así como con mis compañeros), y estoy disfrutando verdaderamente del trabajo.
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https://www.instagram.com/p/BglprTygVjY/?taken-by=rufo_83

  • Hay también un tercer proyecto profesional-personal sobre el que he firmado un NDA, y sobre el que de momento no puedo decir nada;)
  • Y en lo sentimental-personal, me están pasando cosas muy chulas :D. Y eso es todo lo que voy a decir :) Pues con los años, y a pesar del blog y todas esas cosas de redes sociales, me he vuelto irónicamente bastante celoso sobre mi intimidad; y con lo que antes tal vez me hubiera explayado, hoy os vais a encontrar con un prudente y sensato muro de silencio por mi parte. Si lo menciono es más bien una forma de decir: es que hay aún más cosas, además de las anteriores, que me tienen ocupado.
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Entre los borradores y videologs que me gustaría seguir desarrollando y publicar, os podéis imaginar los temas que me gustaría tocar los que siempre habéis seguido este blog:

  • Publicar de una vez la puñetera segunda entrada sobre ‘tierra plana’, cuya primera parte publiqué en 2013, mucho antes de que estallara la polémica y supuesto debate con los tierraplanistas (quienes quiera que sean), y que con los años se ha convertido en una de las más buscadas y visitadas de este blog. Y es que, el problema es… que aunque algo he respondido ya en Quora, no me cabe todo en solo una entrada, sino que me sale material a rebosar para una tercera, y una cuarta, y una quinta…

De Elon Musk y su «Starman into space» también habría que hablar…

  • Seguir pataleando con mi indignado análisis del deprimente panorama social y geopolítico que veo ante nosotros: refuerzo de las dictaduras en Rusia y China, mientras que las garantías y calidad democráticas en EE.UU. y Europa retroceden, y de cómo estoy, cada vez más convencido, de que esto se va a la mierda…
  • Hablar un poco de series (madre mía, Black Mirror…), y pelis, y especialmente, acabar una guía monográfica sobre cada entrega aparecida de La Guerra de las Galaxias, que debería haber culminado cuando se estrenó ‘Los Últimos Jedi’ (que ni me desagradó…. ni me convenció del todo…)

  • Publicar el tutorial sobre como he diseñado y montado (así como los resultados, aún magros), una montura ecuatorial motorizada para astrofotografía. En lenguaje más llano, un aparato que me permite hacer fotos de las estrellas sin que se vean movidas por el movimiento de rotación terrestre, y todo basado en Arduino (fijándome mucho en este y este diseños, además de coger ideas de muchos otros)

Una de las primeras pruebas del Astro-Tracker, con la nebulosa de Orion (M42), aún muchas cosas por pulir y ajustar...

  • ¿Os acordáis de mi Ford Escort? Pues le volví a dar una vuelta al modelo 3D, doce años más tarde…

Y aquí me teneis, con cuatro o cinco años, frente al originalísimo…

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La puñetera moda de los spoilers

Bueno, me toca hablar de Juego de Tronos. No voy a contar spoilers ni voy a hacer ni chistes, pues precisamente vengo a hablar de eso: se nos está yendo de las manos.

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Cero pistas. Pinchando en la imagen veréis el meme completo, aunque algunos ya sabréis a qué se refiere esta imagen de total actualidad. Por los mismos motivos, he pixelado las siguientes imágenes con que ilustro este artículo: pinchándolas las veréis limpiamente.

Creo que es la primera serie que, digamos, TODOS vemos y que llevamos al día (al menos, permitidme la vaguedad, todo típico joven-con estudios-presente en las redes). En ese sentido es un fenómeno inédito. Vamos por la sexta temporada, la serie finalmente ha adelantado a los libros, y esto entre otras cosas ha propiciado que incluso aquellos que se los habían leído y no veían la serie por eso, ahora se hayan subido al tren.

Alguna vez, tirando a pocas, he hablado aquí de series. No soy seriefilo, pero quiero creer que por una sencilla razón: porque me gustan demasiado las series. Porque no sé dosificar; porque, cuando empiezo a ver una, aunque empiece lento, acabo devorándola de una sentada, con el consiguiente descuadre de horarios, normativas, ritmos circadianos y todo lo que se presente. A eso, añado, que prefiero esperar a la temporada completa y tenerla de una sentada que ir siguiendo semana a semana (cosa que, como veremos con Juego de Tronos, es imposible). Y antes, cuando «estudiaba», me lo podía medio permitir; ahora no me imagino tragándome cinco episodios de una sentada de, digamos, Peaky Blinders (por decir una), e intentando madrugar al día siguiente para ir al trabajo. A lo que me pasa con los videojuegos me remito.

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Este es de los mejores memes que he visto (pincha para verlo). Y si, reconozco que es triste verlo pixelado, pero vamos a ser coherentes.

De Juego de Tronos ya hablé, muy escuetamente, una vez: sobre lo que me costó empezarla, y sobre como a partir de la mitad de la primera temporada… todo se incendia. Me pasó como me seguiría pasando en sucesivas temporadas: empezando lento y metiendome el atracón final por culpa, de que, inocente, pobre de mi, acabé estámpandome con el spoiler más grande de la primera temporada, como algunos de los más sabrosos de las segundas, terceras, cuartas, quintas temporadas…
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Crysis 2 (y el día que la gente se preguntó si Bill Nighy llevaba maquillaje) (3 de 4)

Nota: publico ahora el final de esta serie para hacer referencia a ella en futuras entradas. Debí haberla publicado hace ahora casi cinco años, con lo que a nivel técnico (y de estilo, todo hay que decirlo) ha quedado un poco obsoleta, no obstante las ideas esenciales siguen siendo válidas ;)

(…)

Todo sobre lo que venía hablando ayer hace más de un año, era solo sobre de cine. Al principio avisaba de que también quería hablar de videojuegos, pues visualmente también avanzan, a veces de forma suave, a veces rompedora, hacia ‘la verdad absoluta’, hacia el fotorrealismo total, que algún día hará las imágenes generadas por el ordenador, mostradas en la pantalla, indistinguibles de unas grabadas por una cámara* en el mundo real.

*Digo ‘cámara’, y no ‘ojos’: esa es la diferencia entre fotorrealismo y realismo.

Sin embargo, los efectos visuales del cine y los videojuegos se distinguen en un aspecto clave: los últimos deben de generarse en tiempo real. Mientras que para generar un solo fotograma de una película, hay granjas de render -auténticos monstruos del cálculo- trabajando durante horas y tal vez días (en Avatar se llegó a una cifra récord de una media de 48 horas por fotograma, mientras que lo históricamente, normal han sido unas dos horas para sintetizar cada fotograma), los videojuegos deben de moverse, en vivo y en directo, a 30 fotogramas por segundo, -como mínimo-, y se suelen recomendar no menos de 60. Y eso, calculado y movido por nuestro ordenador de sobremesa o portátil, que obviamente, enfrentado a aquellas granjas de render, no tiene nada que hacer.

Por lo tanto, es obvio concluir que a los videojuegos les queda muuuucho por delante hasta llegar a niveles cinematográficos. Como desgranaba en la primera parte de este post, el cine llego a ese nivel de indisintiguibilidad hace apenas diez años, y faltan décadas hasta que nuestros ordenadores domésticos puedan competir en potencia con lo que hace diez años ya eran superordenadores. Si es que se puede, si es que se puede reducir tanto el tamaño de los componentes, si no hay ninguna ley física que lo impide. Eso es lo que nos espera…

¿Seguro?… Tal vez no tanto.

(…)

Si me pongo perverso, me atrevería a decir que tal vez el ‘fotorrealismo’ en tiempo real es como la velocidad de la luz o el cero absoluto: te puedes acercar todo lo que quieras, pero no los puedes alcanzar. Pero supongo que eso es opinable: El camino hacia el fotorrealismo en tiempo real será un camino todo lo largo que querais, pero es finito. Algun día se conseguirá. El desafío está lanzado, creo que ya hemos pasado la mitad del camino, y pese a las dificultades iniciales (y las que se presentarán al final, en el proceso de pulido) los pasos que se dan ahora son agigantados.

Los orígenes.

Hasta donde sé, esta es la primera animación en 3d de la historia (1972), por Edwin Catmull. Este hombre es algo así como el Gauss de las tres dimensiones, y entre otras cosas, padre fundador, junto a Lasseter y Jobs, ni más ni menos que de Pixar. Lo que no quita que este vídeo esté en la puñetera fosa de las Marianas del valle inquietante (especialmente a partir del 5:11)

En cualquier caso, esa animación (¡con sombreado Gouraud!) es de 1972, y podría decir que aproximadamente en 1992 teníamos unos gráficos comparables en nuestros ordenadores: el X-Wing de LucasArts, con gráficos en 3d en nuestros PCs, que a todos nos dejó alucinados. De modo similar Los gráficos que movían las nVidia FX y las ATI serie 9000 en nuestros PC’s hacia 2002 podrían ser facilmente comparables a la (¡gloriosa!) secuencia del Genesis (Star Trek II: La Ira de Khan, 1982), que también menté antes; y los gráficos que ahora son ya capaces de mover nuestros ordenadores superan a los dinosauros de Jurassic Park (1993). Dado, por tanto, que la primera vez que me sentí plenamente engañado por unos efectos visuales fue con el Gollum (Las Dos Torres, 2002), como de nuevo dije en el post anterior, haciendo una extrapolación sencilla diría que a los videojuegos le quedan diez años aún para que por fin nos la cuelen con alguna imagen sintética y la pasemos por real.

 

Pero ¡un momento!: mi portatil, con un modesto procesador Intel i5, y que tiene tal vez tres o cuatro veces la potencia bruta que tenían entonces aquellas granjas que en 1993 usó la ILM para crear esos velocirraptores, ¡es capaz de hacer los mismos dinosaurios en tiempo real! ¡aquellas granjas tardaban horas! ¿Qué pasa aquí? Sigue leyendo

Star Wars – El Despertar de la Fuerza. O la película que no vi


*Nota: ya ya, tendría que haber titulado esta entrada «la película KENOBI«, pero vamos a dejar tranquilo al personal y a *
buestros hojos*, no quiero morir a palos xD

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Chewie, estamos en casa…

Pongamos por delante que amo, a falta de una palabra mejor, La Guerra de las Galaxias (me gusta así, reclamando su (incorrecto) nombre en español, por mucho que la traducción más fiel a ‘Star Wars’ fuese ‘Guerras Estelares’). Creo que alguna vez lo he dejado ya caer. Me lanzo ahora, como hace diez años, a valorar una nueva película de Star Wars. Diez años desde que salió la última entrega (la mejor) de esa denostada trilogía de precuelas, treinta y dos desde que salió la última (la peor) de esa casi redonda trilogía original. Años que también han pasado por nosotros: este tiempo pasado y los ojos con los que ahora recibimos esta nueva entrega ¿Le hacen bien?

(…)

Una crítica hecha en su día a Tiburón: La Venganza (la cuarta de la serie, aquella de la que se mofaban en Regreso al Futuro 2) decía:

«Nada mata más rápido a una secuela que la reverencia».

La primera vez que fui testigo este mal, que ahora parece plagar todos los nuevos proyectos de Hollywood, fue en la bastarda Alien Vs. Predator 2. Solo este año, ya ha pasado dos veces: en las rellenísimas de mediocridad, esteroides y botox digital Terminator Genysis y Jurassic World. Tres películas que fui a ver al cine, seducido, encandilado por la oportunidad de revisitar viejos amigos, bonitos recuerdos, y acabar, si no decepcionado (a estas alturas uno va sabiendo lo que va a ver), si con la clara sensación de que estos experimentos que beben de la nostalgia y se alimentan (más que enriquecerse) del homenaje, no van a ninguna parte.

La pregunta inevitable es ¿Pasa lo mismo con la esperadísima Star Wars – Episodio VII: El Despertar de la Fuerza?

La rima de Star Wars

Los que ya la habéis visto, sabéis cuánto se parece este Episodio VII a la original de 1977, obviando que, no podía ser menos, cumple la tradición de contener un par de buenas batallas aéreas y al menos otra con espadas de luz. Hmmm, hasta ahora la cosa pinta mal: este Episodio VII atraviesa muchas veces esa difusa e incomprensible línea que distingue el homenaje, de la rima, o del plagio. Tenemos los mimbres para el bodrio, para el desastre. No en vano, una no desdeñable masa de fans está dejando patente que no les ha gustado esta entrega. Creo que falta una pregunta fundamental: ¿Me parece una buena película?

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Quieto parao, no nos aceleremos…

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James Horner. Larga vida, maestro

Hace unas pocas semanas el mundo del cine perdió a uno de sus compositores más queridos y conocidos: James Horner. No quiero dejar pasar la ocasión para rendir unos mínimos honores a este gran músico que tan felices nos ha hecho a muchos.

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Igual que no se suele dudar quién ha sido el científico más importante de todos los tiempos, personalmente tampoco tengo problemas al proclamar quien es, como el de muchos mi compositor favorito. Al igual que en el primer caso, el problema viene al buscar el segundo. Ahí están Goldsmith, Zimmer, Morricone, Vangelis… pero, con la machacona excepción de Zimmer, ninguno ha sido tan prolífico en el mainstream como Horner. Hablaría de su tendencia a repetirse, de su apego a ciertos efectos de sonido (‘martilleador de yunques’ lo han llegado a apodar), de su mítico ‘parabará’, e incluso de sus polémicos ‘préstamos’. Horner ha sido amado, y también odiado. Es más, existen muchos que aman odiarle, y a quienes os interese ahondar, aquí van un puñado de enlaces sobre esas polémicas, en las que no me quiero entretener más: (1), (2), (3), (4), (5), (6).

Por que la mejor forma que se me ocurre de hablar de él es hacer un repaso por las que creo que son sus más brillantes piezas y bandas sonoras, que eclipsan totalmente cualquier pecadillo en el que haya caído este genial maestro.

Ahí va mi top ten, espero que lo disfruteis.

 

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