Mientras peor, mejor (4 de 5). La Ciencia-Ficción NO es ficción

*En las entradas anteriores, os ponía un poco al día de mi vidaexponía mi presente visión del mundo, y finalmente hallaba el que en parte creo que es un buen culpable: Internet y el uso que le estamos dando. Permitidme que ahora divague un poco y hable de una de mis grandes pasiones. Veréis con al final lo enlazo todo.

Los que me leéis y conocéis bien sabéis que soy, con todas las letras y hasta la médula, lo que se viene llamando un friki (o ñoño, como nos dicen en Sudamérica). Aunque disfruto de toda tipo de literaturas, videojuegos, películas y series, siempre he sentido una afinidad especial por la ciencia-ficción. A mi entender, y permitidme que la defienda, tiene algo que la distingue de otro tipos de géneros como los de fantasía, superheroes o todo ‘lo japonés’.

La ciencia-ficción no es fantasía, (y si me apuráis, ni siquiera ficción).

Cualquier genero, cualquier obra, cuando está bien hecha, siempre habla de lo mismo: de la condición humana. Habla de nuestra naturaleza, pasiones, inquietudes, orígenes, mitos… habla de nosotros.

La diferencia es que, mientras otros géneros como la fantasía* o el genero de superheroes hablan principalmente de mitología, echando un vistazo a un pasado o un presente imaginarios; el genero de la ciencia-ficción hace un intento de ver de qué forma nos afectarán los cambios reales a los que nos enfrentaremos en el futuro. 

*Por si alguien se lo pregunta, ‘Star Wars’ siempre ha sido fantasía, nunca ciencia-ficción, por mucho que haya naves estelares y armas láser.

Dicho de otro modo: por definición, la ciencia ficción siempre hará un comentario sobre la tecnología y tratará sobre cómo ella nos afecta a las personas. Si, al final habla de las personas, pero también, sobre como nos relacionamos con nuestro entorno.

Habla, predice, trata sobre algo muy real y muy serio. No es magia, no es fantasía; no son rayos, ni varitas mágicas, ni criaturas mitológicas. Habla de ciencia, habla de algo real.

¿Por qué digo todo esto? ¿al hilo de qué viene esta disertación?

(…)

Foto tomada en mi pueblo en algún momento de la década de los 1930. A la derecha, mi abuelo con dos hermanos suyos

A menudo pienso, pensareis, que ni siquiera la de nuestros abuelos, sino la generación de nuestros mismos padres es la que ha vivido los cambios sociales más brutales de la historia de la Humanidad.

Sin ir más lejos, la feliz y muy plena infancia de mi padre es una con burros y sin luz ni agua corriente en las casas, un mundo no exageradamente distinto al de hace dos o cinco siglos, y de esto no hace apenas ni cincuenta años. Aunque ya existían avances como el transporte motorizado (trenes y tranvías) o las telecomunicaciones (radio y telegrafía), desde entonces además se han universalizado la luz, el agua corriente, la medicina moderna, la revolución agraria, la industrialización, y el estado del bienestar. Todos avances bien recibidos y que sin duda han aumentado nuestra calidad de vida.

En el caso de mi padre, hablo de un pueblo andaluz, y es verdad que en otras zonas y en otros países estos cambios ocurrieron en distintos momentos, pero casi siempre en una sola generación. Nosotros hemos crecido en todos estos lujos y privilegios y ni hemos conocido otra cosa: no hemos vivido muchos cambios. Precisamente el más notable es Internet y la revolución informática en general, que ha sucedido en los últimos 30 años, que es de lo que vengo hablando en las dos entradas anteriores. Y no es poco cambio, pero, creo que coincidiréis conmigo, no comparable con el que han visto nuestros padres y abuelos.

Así que ahí va la pregunta:

¿Creéis que no veremos más cambios sustanciales?

¿Creéis que el salto que han vivido la generación de nuestros padres y abuelos ha sido El Salto que tenía que pegar a la Humanidad, y quedarnos ya ahí? ¿Creéis que los avances en el futuro se quedarán en… que sé yo… coches autónomos, paneles solares en cada casa, una cura definitiva para muchas enfermedades, y poco más?

Bien, a ver que me decís de esto

 

Nada de esto es ficción, ni magia, ni mucho menos fantasía. No son rayos que salen por las manos, ni trolls que se transforman en piedra, ni varitas mágicas, es ciencia pura y dura y que va a ocurrir. La ciencia-ficción lleva hablando de esto décadas. Por eso me gusta la ciencia ficción. El primer ser humano inmortal probablemente ya ha nacido. ¿Cómo podemos esperar asimilar esto?

Y no va a tardar en ocurrir, tal vez en menos de una generación ocurra, y nos vamos a cagar

Y una de las cosas que se me ocurre por la que nos vamos a cagar, es porque efectivamente y por vez primera, no todos los hombres serán iguales. Aun naciendo como nacemos ‘todos iguales’ y aún así vemos la desigualdad que ya hay, ¿Qué pasará cuando nazcan superhombres, con superinteligencia, superfuerza, superlongevidad…?

Vuelvo a hablar de Westworld, y es que con algunas de las críticas que he leído de ella, se me cae el alma al suelo: “vacuidad”, “pomposa”, “carente de trama”. DESPEDIDOS Y A VUESTRA CASA YA QUE NO TENÉIS NI PUTA IDEA. Hombrepordios…

Y otra de las inquietudes razonables es ¿a qué se dedicará toda esa población que no trabaje porque no hará falta? ¿Se dedicarán, con su infinito tiempo libre, a formarse, a mejorar como personas, cómo decía Asimov, como vaticinaba el futuro de Star Trek? ¿A trabajar por el progreso de la humanidad, una vez atendidas sus necesidades básicas, o a seguir desviviéndose en un puro ciclo de veneración, avaricia y envidia materialista? ¿O a entregarse de forma degradante a las drogas, a los vicios, al placer; a la pura complacencia y hedonismo de una vida en la que cree que todo está conseguido?

Y todo esto, en una sociedad que, al contrario que lo que durante eones ha hecho la evolución, cada vez premia menos al mejor preparado.

Es irónicamente en Wall-E, una (maravillosa) película de animación para niños, donde veo la mejor representación de un posible futuro -y bastante repulsivo- para la humanidad: anodinas criaturas que transcurren como espectadores de sus propias vidas, entregadas a la nada del consumo y entretenimiento, con todas sus necesidades más que elementales saciadas por un ejército de máquinas a nuestro servicio. ¿Era todo para llegar a… esto?

Nuestras mentes, nuestra sociedad, nuestro tejido cultural, laboral, empresarial; nuestras leyes, nuestra economía, ¿cómo se enfrentarán, cómo nos enfrentaremos a estos cambios tan brutales, radicales, rupturistas, que irán apareciendo en los próximos 30 años?

(…)

Pues os digo una de las cosas que (creo casi seguro que) pasará

Una ola reaccionaria, proteccionista, conservacionista, caracterizada (como siempre) por una fuerte y dura resistencia a todo tipo de cambio; y mientras muchos individuos abrazarán y celebrarán estos avances, otros tantos, la mayoría, los rechazarán con todos sus fuerzas, poniendo trabas e impedimentos y legislando en contra de semejantes cambios. Por que serán cambios de los que no se beneficiará todo el mundo. De hecho, ya la veis como se levanta; ya hablaba de ella, aunque de forma vaga, en la segunda entrada. 

Pero el cambio, como todo cambio, será imparable. Sencillamente sucederá. Habrá quien se quede atrás. Habrá quien caiga, literalmente aplastado ante la maquinaria del progreso. Y lo peor, habrá muchos abandonados, olvidados. Esto por supuesto no es nuevo, lo cual lo hace peor. Las desigualdades, los dramas y el conflicto social que ya vemos, no hará más que crecer.

Y seguramente ni siquiera tengamos por qué hablar de una desigualdad realmente desgarradora: la tecnología nos proveerá de energía y ciertos lujos de forma barata como ya lo hace con la comida y la medicina (teniendo en cuenta que el hombre ‘pobre’ de ahora ya vive mucho mejor que el ‘rico’ de hace unos siglos); esa desigualdad será un síntoma, o una consecuencia, ni yo lo sé, de una masa tontamente desesperada por subirse en un absurdo carro de progreso y consumo insostenibles, alimentados por esta desenfrenada ideología del materialismo, con gigantescos centros comerciales a modo de modernas catedrales de un culto nocivo para nuestro propio planeta (la única deidad que realmente debería ser reverenciada); una sociedad alimentada en la ignorancia, el odio y miedo irracionales, creyentes de que son dignos y merecedores de todo, y de que la fuente de todos sus problemas y  males -males de primer mundo– son otras personas, otros grupos, otras castas, otras razas, en vez de ellos mismos.

Y que en un momento estas tensiones, en un mundo no de hambre, desempleo y precariedad; sino en un mundo de bienestar (donde realmente lo tengamos casi todo, donde realmente haya que perder) cualquier cosa pueda pasar, en el que la tiranía de la turba, si no hambrienta, si pueda hacer barbaridades no muy distintas a las de tiempos no muy lejanos.

¿Y sabéis que? Que tal vez la comprenda, incluso la comparta. Porque no será necesariamente solo el fruto de la ignorancia o de la desinformación. Será el fruto de la rabia ante la injusticia, ante la desigualdad. Abrazaré esos cambios que traiga el progreso solo cuando todo el mundo se puede beneficiar de ellos, y se pueda hacer de una forma responsable, sostenible, equilibrada.

spirits

 

Bueno ya, hasta aquí mi disertación; hasta ahora tan solo he colocado el contexto necesario para plantear mi pregunta, que ya teneis en la quinta y última parte.

(…)

‘Cuanto peor, mejor’

  1. Puesta al día
  2. La Sombra
  3. Internet, What have you done?
  4. La ciencia-ficción NO es ficción
  5. El dolor de la lucidez. Preguntas finales y conclusión
Mientras peor, mejor (5 de 5): El dolor de la lucidez, Pregunta Final, y conclusiones.
Mientras peor, mejor (3 de 5): Internet, what have you done?

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