Vale, ya está. Y ahora, ¿qué? (Parte 3: La piel de toro)

(viene de aquí)

Aunque sabemos que la crisis es internacional, ¿pasa algo en especial con España? ¿Con los PIGS? ¿Es por el carácter mediterráneo?¿Tiene que ver que seamos un país católico? ¿Es en última instancia, por el clima*?

*(que por supuesto tiene mucho que ver, pero ya nos meteríamos en un tratado antropológico, que si queréis os lo miro, pero que no)

Clásico ejemplo de ‘esto es trabajo para uno, dos aquí molestan’ (via Inciclopedia)

 

Aquí viene lo más gordo: antes hablaba de las la burbuja en la que vivimos de clases sociales que no nos comúnicamos, y no me refería a clases sociales en lo respecta a poder adquisitivo (el cuanto tenemos) sino a tener (o no) un mínimo de inquietud mental, a un estado de vigilancia, de lucidez (el cómo somos). No hace falta que me vaya a las clases más pobres, sino que parece que aquí hay algo geneticamente arraigado, en las clases bajas, medias y altas, en el campo y en la ciudad: tres grandes marcas que nos caracterizan:

  • El cortoplacismo y el ‘tarde, mal, y a rastras’®. La cantidad de oportunidades históricas que hemos tenido como país de colocarnos entre los grandes y hemos dejado pasar (empezando por el descubrimiento de un continente ¿cuantos más países han hecho eso? ups…), el buen vivir sin pensar en las vacas flacas que inevitablemente llegan; el conquistar sin pensar en como pertrechar luego… Este artículo, un poquillo largo pero muy revelador, lo ilustra perfectamente. 

El cortoplacismo donde más claramente aparece en las decisiones que toman los políticos: aquí nadie se sacrifica, nadie asume la culpa ni la responsabilidad, ‘nobody takes the blame’No se toman las decisiones a más de cuatro años vista. ¿Pero se puede acusar solo a los políticos de no hacer políticas con coraje, aunque eso implique su ‘no reelección’? ¿No es culpa nuestra no entender esas políticas, si se hicieran? ¿No seríamos los primeros en cabrearnos si alguien nos cortara la música en mitad de la fiesta previendo la épica resaca que tendríamos por la mañana?. Ahora, que siguiendo este razonamiento, se podría defender a Rajoy (oh!): está tomando medidas, a sabiendas de que son tremendamente impopulares, con la firme creencia de que hacen falta (yo al menos si creo que lo cree). Esta quemando su saldo político. ¿Es esto inédito?. No, no es raro que se tomen decisiones impopulares en este país. Y Zapatero al final también hizo lo mismo, tomar medidas impopulares, sabiendo que le costarían la presidencia. Aunque él ni creía en ellas: le obligaron, desde fuera, a ver cierta realidad que había estado soslayando. Incluso en el más general de los términos, creo que todos, de izquierdas o de derechas, entendemos que ciertos recortes son necesarios. No de la forma que se están haciendo, pero entendemos que la tienda que ¿habíamos? montado no se puede sostener. Pero no. Rajoy está tomando las medidas no con visión de futuro, sino porque, en sus palabras, no queda más remedio. De hecho, está tomando medidas muy a corto plazo: recortando en educación, I+D, en fomento al empleo… El mismo pecado de siempre. 

  • La envidia y las ganas de ver caer al otro. En nuestra cultura, no hay cosa que más nos guste que ver caerse de boca a alguien. Ese que intenta saltar, y no lo consigue. Pero oye: lo ha intentado, cosa que tú no has hecho. En culturas como la anglosajona el verdadero perdedor es aquel que nunca lo intenta. Y ya lo que es alegrarnos si alguien lo consigue, por ahí ya si que no pasamos… ¿Resultado? que por años y años aquí la máxima aspiración nacional ha sido la de pillar plaza de funcionario, y los pocos a los que se les puede llamar ‘emprendedores’ entienden esto en su mayoría como ‘pequeño negocio de barrio’. Que no digo que todo el mundo debería de ser emprendedor (yo mismo no me veo), porque eso tampoco es así, pero es que en España apenas existe, es un clarísimo defecto que tenemos.
  • Y por supuestisimo, la picaresca. Con mayusculas: LA PICARESCA.
    No es raro encontrar en ciertos países  o culturas o lenguas, una obra literaria fundamental que define o refleja muchos de los rasgos del carácter de sus habitantes. En el caso de los daneses existe ‘La Ley de Jante’, un decálogo que refleja con bastante precisión su visión sobre la vida y las relaciones personales, que se podrían resumir básicamente en humildad, igualdad y justicia. Si, lees esas leyes y si los conoces una chispa, puedes decir ‘así son los daneses’. Y aquí viene la pregunta ¿Que libro nos define a los españoles? ¿El Quijote? ¡Error! ¡El Lazarillo de Tormes! ¿Qué se puede esperar del país de ‘pa la saca’, el país en el que si vemos cinco euros encima de la barra lo cogemos, y si nos pillan, la excusa universal es ’ah, no sé, es que como no había nadie…’?

(…)

Pues ya he dicho lo que (me) viene pasando en los dos anteriores capítulos, y seguro que os pasa a vosotros también: al juntarnos con amigos (ya pueda hacer años que no os veis), no habláis solo sobre tecnología, o cine, o fútbol. Ahora hablamos sobre la situación. Sobre que va a hacer cada uno. Sobre qué cojones pasa. Pero a veces la conversación se prolonga, y ¿sabéis con que frase acabábamos los amigos todo este debate cada vez que se repetía?: “el problema de España son (somos) los españoles”. Y todos contentos, razonablemente de acuerdo. Pero esta frase tiene mucho recorrido y matices, así que dejadme avanzar (porque ¡claro que quiero a España!)

Oye, que me voy a Dinamarca

Compararé (de nuevo) España con Dinamarca. Porque es lo que conozco, porque he vivido un año allí. Tengo aún pendiente un post en general sobre los daneses, pero resumiendo, vine con unas ideas muy claras sobre las tremendas, tremendísimas diferencias entre los conceptos que ellos tienen sobre honestidad, civismo, conciencia ciudadana (además de ecologismo, igualdad, tolerancia, respeto, derechos humanos, y hasta de los animales…), y los nuestros, que son, siendo generosos, mucho más reducidos.

Los nórdicos tienen sus taras, si, y cosas que no me gustan, pero me veo objetivamente obligado a aceptar que son una sociedad netamente más avanzada que la nuestra.

Ellos tienen cristalinamente claro que lo que haces, si jode a tu vecino, acabará volviendo a ti. Y que igualmente lo que hagas bueno por el prójimo te será devuelto. Hasta el punto de que cuando los liberales accedieron al poder e hicieron un referendum preguntando si se querían bajar los impuestos, la gente eligió NO: allí el dinero no solo vuelve a ti directamente (hay ayudas para todo), sino que el que no vuelve directamente, se ‘ve’ a donde va, se siente y se percibe como bien gastado (porque entre otras cosas no se “esfuma” en el camino…).
Una cuestión de karma puro y duro, si queréis pintarlo así, o una cuestión de lógica aplastante me parece más bien a mi.

(…)

Decía antes ‘el problema de España son los españoles’. Claro, suena fatal. Es lo malo que tienen las generalizaciones. En España hay de todo y no se (nos) puede meter a todos en el mismo saco. Ni a los españoles, ni los daneses (a ver si creéis que allí no hay cárceles), ni a los ecuatoguineanos.

Que nadie se me ofenda: no soy un nacionalista (no odio a nadie) pero si (supongo que por la definición, puedo decirlo) un patriota: quiero a mi país y quiero lo mejor para él. He nacido en España, e igual que no puedo evitar ese hecho, no puedo evitar quererlo, igual que quieres a tus padres. Hay buenas razones para querer tu país (clima, geografía, comida, idioma…mujeres…), pero igual que para querer a tus padres, o a tus hijos, ninguna razón es objetiva. Lo(s) quieres, y punto. Y por lo tanto le deseo a España lo mejor. Y no solo le deseo lo mejor igual que se lo desearía a cualquier otro país o persona: le deseo a España lo mejor porque es desearme a mi mismo lo mejor, porque es donde quiero estar, donde quiero un futuro, y porque enfocaría mi esfuerzo a que así fuera. En ese sentido, pues sí, soy un patriota como supongo que la mayoría de nosotros.

*Y ya que estoy en esto, ¿qué es lo que me molesta entonces especialmente del nacionalismo (aparte que el hecho de que quien crea verdad que el sitio en el que has nacido por pura casualidad es el mejor que existe, sufre un caso especialmente grave de gilipollez insufrible)? Pues que es fuertemente autoindulgente: nada autocrítico. Una verdadera autofelación, de hecho. Me quedo ojiplático al leer titulares tipo ’nosecuantos porciento se declara orgulloso de ser español’, como si ese fuera el gran titular que nos hará apretar los dientes y nos ayudará a salir de la crisis. Ser nacionalista (¿frente a qué, digo yo?) no sirve de nada.

(…)

¿Tenemos cosas buenas?

Ya he dicho las cosas malas que pienso que tenemos, en general, los españoles, ¿pienso que tenemos cosas buenas?

Pues si, mirad: somos trabajadores (si, que lo somos, eh); sacrificados; echaos pa’lante, y valientes cuando hace falta. Cualidades de las que creo que ningún pueblo carece, por otra parte. Templados y pocos dados a fantasías (más de Sancho Panza que de Quijote), aunque eso es tal vez consecuencia de nuestra historia, y ni sé si es bueno o es malo.
Y como característica especial, nuestra fama de ‘chapuceros’ y arrastraos también tiene su otra cara de la moneda: sabemos improvisar, sabemos resolver las cosas de forma rápida, efectiva (aunque no necesariamente eficiente) y con pocos medios: en resumen, sabemos sacarnos las castañas del fuego sin necesidad de un gran plan previo. Y eso, creedme, eso no solo es a veces positivo, sino que no lo tienen en todas partes. Por poner un ejemplo claro: quiero pensar que fue la incapacidad de improvisar de la policía noruega lo que permitió a Anders Breivik cargarse hasta 69 chavales. Por no sacar una barca que funcionase de donde fuese, o hacer bajar al helicóptero de la televisión, que ya llevaba allí mucho tiempo antes.

(…)

Entonces, ¿qué quiero decir con que ’el problema de España son los españoles’? Quiero decir que cuando algo no funciona porque el problema está en la verdadera raíz, en el mismo diseño, en el espíritu, es difícil que la cosa vaya a mejor. No sé como pretendemos converger con la renta per capita del resto de Europa cuando ni somos igual de eficientes en nuestro trabajo, ni poseemos tanta industria ni servicios con tan alto valor añadido (ni hay tanto mercado interno para ello), ni evidentemente somos igual de transparentes, es decir, cuando somos tan corruptos. Así es imposible que creemos la misma riqueza. Que la riqueza no lo es todo, ya, pero ayuda: y si sigue sin gustaros esa palabra, cambiadla por estado del bienestar.

Por eso, tal y como somos, importar un sistema de impuestos y de bienestar como el nórdico no funcionaría. Por eso solo con cambiar un partido por otro no funciona, por eso tal vez poner un gobierno de tecnócratas, o incluso una dictadura ‘bondadosa’ (en el sentido de alguien que no tomara sus decisiones en función de sobrevivir a las siguientes elecciones), no funcionaría. Por mucho que en la maquinaria haya muy buenas piezas, demasiados de los engranajes de nuestra maquinaria son defectuosos, demasiados están oxidados. Y caer en la autoindulgencia o el autoengaño de decir que ‘somos la polla’, que ‘somos los mejores’ y que estamos ‘orgullosos de ser quienes somos’ no sirve de nada, porque no nos deja avanzar, no nos deja cambiar las cosas malas que tenemos.

¿Y es eso capaz de resolverse en una generación? ¿Aprenderemos?

En 2008 se repetía machaconamente aquello de que ‘crisis’ es sinónimo de ‘cambio’, y que más profunda la crisis, más fuertes podremos salir. Cuando salgamos. Ya sabemos, aquello de que lo que no te mata…

Y esto es todo por el momento. Nos vemos ya en la cuarta y última parte.

7 pensamientos en “Vale, ya está. Y ahora, ¿qué? (Parte 3: La piel de toro)

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  3. Primero de todo, un saludo desde Zaragoza amigo mio! Ya ves que, como te dije, te sigo. Y no solo eso, voy a compartir contigo mis pensamientos.
    Después de haber leído hasta esta tercera parte, puedo quedarme con unos cuantos puntos clave. Vamos por partes.

    En primer lugar la educación académica; posiblemente el mas importante pero desde luego no por si solo capaz de cambiar una sociedad. Se que lo has nombrado varias veces así que no entraré en detalles de cuan importante es haber recibido una correcta formación académica en edades tempranas especialmente, pero voy a dejar un par de hechos que me parecen ilustrativos de la deriva que sufrimos en este ámbito. Estando charlando con mi padre, y un amigo suyo, recordaban ellos como, siendo apenas adolescentes, tuvieron que leerse varias obras de filósofos de la Grecia clásica, del renacimiento y de otras épocas, así como otros tantos libros dedicados a la historia. Ojo! con ese “tuvieron”, me refiero a que tenían que leerselos sí o sí, porque si no, hostia que te crió, ya proviniese del maestro o del padre. Pero a fin de cuentas, se los leían, les obligaban a pensar por si mismos, y a pensar en lo que otros habían pensado antes que ellos. A conocer también el pasado, quizás para entender mejor el futuro que se les venía encima….Y a adquirir ciertos hábitos de lectura.
    Y no digo que aquella fuese una forma correcta o no de educar, posiblemente el método por sometimiento no fuese el mas correcto, pero es un hecho que llegada la edad adulta, habían leído lo que habían leído (que no los hizo mas inteligentes, pero seguramente sí mas sabios).
    Comparándolo no solo ya con la educación actual, sino con la que tanto tu como yo vivimos ya más de 10 años atrás, me entran escalofríos al pensar cuanto hemos retrocedido en este aspecto (me viene ahora a la mente también, la “ingeniosa” mezcla de la asignatura geografía e historia, en la que por arte de magia hicieron desaparecer dos carreras de 5 años para crear una sola de 4 aglutinando las dos anteriores).
    A sabiendas de que me he extendido demasiado en este primer punto, intentaré ser mas breve en los siguientes.

    Hablabas muy acertadamente de la forma de ser del pueblo español, y nombrabas también varios aspectos al respecto que mucho tienen que ver con la situación actual en la que nos encontramos.
    “La envidia y las ganas de ver caer al otro”, o lo que el gran Reverte llama “hijoputismo”. El deporte nacional muy por encima del fútbol y una enfermedad de la que es difícil no contagiarse en algún momento. Tan asentado ya en nuestra sociedad que aunque debiera ser algo deplorable, se admite sin alarma, tan instaurado que se ha incrustado en cada aspecto de nuestras vidas… Dime tu de donde viene. No creo ni por un momento que seamos mas malvados que los otros pueblos que habitan la tierra, pero desde luego no está censurado socialmente como seguramente lo esté en otros lugares. Lo que nos lleva directamente a la picaresca, cumbre del egoísmo, en el que solo importa el individuo por encima de todo y de todos.
    Me ha encantado que nombraras también el clima…estaremos “condenados” por ello? siempre me lo he preguntado…

    Mientras escribo me doy cuenta de lo interconexionados que están todos estos aspectos, y especialmente al pensar en las responsabilidades, o mejor dicho, en su carencia.
    Vivimos en un país sin responsabilidades. Es un hecho, y personalmente está en el top 3 de los problemas que puede sufrir un país.
    A saber, el ladrón no se responsabiliza de sus robos, da igual la escala, (tanto el ratero que después de 50 detenciones sigue en la calle delinquiendo, como el político corrupto de turno que se ha embolsado indecentes cantidades de dinero desfalco a desfalco y con el mismo sucio dinero compra su libertad), el asesino no se responsabiliza de sus asesinatos (en el momento en el que las penas finales que se cumplen son absurdamente menores de las que deberían ser para semejante hecho), el político no se responsabiliza de sus propias responsabilidades ¡como dirigente de millones de personas! que lleva a una situación en la que no importa en absoluto que haga bien o mal su tarea, pues no hay responsabilidades mas allá de una dimisión, es decir; no hay castigo. Como tampoco lo había para el ladrón, como para el asesino.
    Esto, que a la vista de todos está, fomenta entre otras cosas, y aparte de una desconfianza alarmante en el sistema judicial, que todos tomemos como correcto el no asumir responsabilidades por nuestros actos, ergo poco importa la tarea que nos sea encomendada, si poco importa que su resultado no sea el procedente, y poco importa el delinquir en un momento dado, si poco va a influir en nuestras vidas el hacerlo… (hablábamos de picaresca?) .

    En fin Rufo, me he dejado en el tintero hablar del bipartidismo como dogma, del sistema político que tenemos actualmente, de los cambios generacionales que se producen y producirán… Temas de los que habías hablado tu en algún momento del artículo y que también me gustaría comentar, pero soy consciente de que estoy escribiendo demasiado, y cosas que deberían hablarse alrededor de una silla y con una buena botella de ron en medio! Así que para otra vez.

    Hala, y sigue con el blog que está genial. Un abrazo!

    • Pero cacho de crack, estas conversaciones no las tuvimos en Horsens! Coño, siempre se puede hablar, pero te lo digo en serio no me pongas la excusa de ‘ya he escrito mucho’ que te prometo que te leo! jajja, pero vaya, siempre puedes responder. Nada, que te voy a contar, por supuesto que el clima subyace en todo esto, vamos, no hace falta saber mucha geografía y antropología para darse cuenta que al menos esa, como gran razón última, tiene que ver con todo, aunque averiguar de qué manera ya es harina de otro costal. Lo que dices de la educación, ya, mis padres son de letras, y nosotros que hemos tirado a lo técnico, pues como que a Platón y a Socrates no los tenemos muy leídos. Claro, ellos entraban en el bachillerato, mi padre iba para seminarista y tiene mucha formación clásica, pero de todas maneras por cada uno como el, o como tu padre, había 99 que ni sabían leer. Hoy el alfabetismo es completo (saber leer y hacer operaciones) pero es que alfabetizado no debería significar eso ya: debería de significar saber al menos otro idioma, y manejar minimamente los ordenadores (que muchos de nuestra misma generacion no lo hacen, tantos otros no salen de hotmail y tuenti). Por que ademas con ordenador tienes acceso a una fuente de datos mayor que la más grande de las bibliotecas, y ya desde ahí, pues echar a volar…

      Y del bipartidismo como dogma, aun peor que eso, aquí pasa que se vota a los de tu partido si o si, ya lo puedan estar haciendo fatal los tuyos o genial los otros, y ya ni es una cuestion de ideología sino de cabezonería.

      En fin, que seguimos hablando, y me alegro mucho de leerte por aquí nene! Un abrazo!!

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