L’Aubergue Espagnole

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L’aubergue espagnole (literalmente, un albergue español) es una expresión francesa para definir un lugar caótico, abarrotado de gente.
Ese nombre usó Cédric Klapisch en 2002 para su película, en la que narra como un estudiante frances se viene a Barcelona a pasar unos meses de intercambio bajo el programa Erasmus. El chaval acaba compartiendo piso de la zona antigua donde convivirá con un italiano, un alemán, una inglesa, una belga, un danés y una española. Un puto caos.
Si nos ponemos serios con la película, supongo que los críticos la calificarían como una nadería, superficial, tópica, que juega en la escuálida liga europea equivalente a la de las comedias de adolescentes de preuniversitarios americanos. Solo se realimenta de los tópicos de cada país (los alemanes muy ordenados, los italianos muy desordenados, los españoles muy orgullosos…) sin investigar mucho las profundidades de cada personaje, unos estúpidos gorrones, aspirantes a trasnochados bohemios de última categoría, chupando ese dinero de la Unión Europea que tan bien podría aprovecharse en otros sitios. Una comedia ligera y de consumo rápido que sin embargo fue un tremendo éxito en Francia y que ha alcanzado la categoría de pequeña película de culto. ¿Qué tiene entonces?

Pues sencillamente reflejar a la perfección una situación que quien la haya vivido la reconocerá instantaneamente. ¿Yo la he vivido? No, copón, estoy recién empezando a vivirla. Pero, a ver, bien se puede decir que es en una Erasmus donde se cristaliza la actitud que cada uno ha tenido a lo largo de su etapa de estudios, donde se destapa el verdadero ser de cada uno, sin padres ni muchos viejos conocidos a la vista. Yo en mis dos primeros años de carrera viví en una residencia de estudiantes en Málaga, donde conocí a algunos de los mejores amigos que se puede tener y que sigo teniendo (y ni siquiera soy el único de ese ya antiguo círculo que se ha venido a Dinamarca). El caso es que cuando vi hace unos años la película, mucho antes de saber que yo me iría también a estudiar fuera, reconocí a la perfección todos los patrones de comportamiento. Una mini-erasmus fue aquella vez en Málaga: estudiantes de toda Andalucía menos de la propia ciudad, horas muertas en la sala de televisión, jugando a las cartas, o a la Play, al Colin McRae 2, al Mafia, al Need for Speed Underground o al GTA 3… eso cuando no estábamos de botellón, o hirviendo espaguetis al microondas o comiendo sandwich de atún, o simplemente haciendo el pollas,  y siempre estrujando al máximo el ingenio para buscar cualquier forma de no estudiar, (y a pesar de todo aprobando, las marías, si, pero aprobando, tomando una nefasta confianza, ingenuos de la debacle que después llegaría). Pero la ecuación es muy sencilla, es la frase que más vengo escuchando desde hace muchos años, y aquí por supuesto no iba a ser menos: Dios los cría y ellos se juntan.

¿Quién ha dicho que los estudiantes seamos gente inteligente, responsable, admirable? ¿Quién ha dicho que Hannibal Lecter seguramente no suspira por nuestros hígados?¿Quien ha dicho que las becas Erasmus no están haciendo mucho más por construir Europa que cualquier otra política? Eso la película lo clava prácticamente como ninguna otra, eso es lo que tiene.

(…)

¿Qué como estoy? Pues nada, muy bien, un viaje muy largo pero sin incidentes. Dejé mi casa el sábado por la tarde, fuí en tren a hacer noche en Málaga, el avión salía muy temprano el domingo, y de nuevo desde Copenhague otro tren hasta Horsens, donde finalmente vivo; no llegué a mi residencia hasta el domingo por la noche; es decir, por fasciculos, el viaje fueron 10 horas. Si alguien me pregunta por Copenhague: muy bonita la estación de tren, si ;).

Aunque he visto un poco de Horsens, todavía no me he paseado tranquilo a verla, pero tampoco tiene pinta de tener mucho por visitar: una sencilla y pequeña ciudad donde la vida en las calles acaba a las 5 (aunque hoy y mañana hay una feria medieval, lo más gordo que pasa aquí en todo el año al parecer). Ya me he asentado; aunque no he desecho del todo las maletas si he empezado a decorar mi cuarto, y también me he gastado un buen pastón en las mierdecillas que necesitaba el piso/cuarto (que compartimos entre tres, dentro a su vez de la residencia): cortinas para la ducha, cubos para basura, etc.

En la universidad esta semana solo hemos tenido presentaciones, un examen de inglés, y eso si, bastante papeleo y caos; las clases no empiezan hasta el lunes. Ya me he agenciado una bicicleta (aquí, bici a saco), y previsiblemente iremos en breve al Ikea de Aarhus a agenciarnos más cosillas.

¿Y la gente? Pues, atiende: en mi carrera la mitad somos españoles. Un cachondeo. Suena muy fea la palabra ‘demasiados’ pero creo que se puede decir sin que nadie se moleste: somos demasiados españoles. Hasta creo que el resto (rumanos, lituanos y franceses, segun he sondeado hasta el momento, conforman la mayoría de la otra parte) se sienten intimidados ante tal invasión ibérica. Tan solo el primer día de presentaciones me acerqué a un corro donde conocía ya a un par y al presentarnos empiezo a preguntar de donde eran: -Málaga. -Málaga. -Málaga. -Badajoz. -Málaga. -Madrid. -Málaga. -Málaga. -Barcelona. -Valencia. -Málaga. ¿Esto que pollas es? El caso es que en una de las fiestas (¿hace falta decir que llevo cinco noches aquí y en las cinco ha habido fiesta?) me vi hablando con un grupo de 5 españoles y un francés, hablando en ingles, para darnos cuenta que nos acercabamos al frances para autoobligarnos entre todos a practicar ingles… Esto es el verdadero albergue español…

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Todos españoles en esta foto (siendo los que estamos, ni de lejos
estamos todos los que semos), camino de un botellón en la universidad.

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Insisto, botellon EN la universidad.
Haciendo la conga en la misma cantina donde comemos todos los días…

De hecho, nada más llegar la primera noche, me metí en un cuarto con otras veintipico personas justo a ver L’Aubergue Espagnole. Y hombre, yo porque ya la he visto 3 o 4 veces, pero la gracia está creo mucho más en verla cuando nos conozcamos y llevemos unos meses – copón, no voy a decir que me sienta mayor, pero también hay aquí mucho pipiolo, mucha gente que ni siquiera ha salido nunca de su casa, jajaja, para ellos esto si que debe ser una experiencia, y ver el primer día la película, lo mismo es pisar un poco el chiste, por aquello de crear expectativas. Pero vaya, nada difícil de arreglar :D

Nada gente, nos iremos leyendo.

Mr. Nobody
Inception (Origen)

8 pensamientos en “L’Aubergue Espagnole

  1. Uy, en España haces un botellón en la universidad y llaman a los antidisturbios. Así, a primera vista, la sensación de relajación y de buen ambiente que parece reinar en Dinamarca no la tenemos en España, por mucho que presumamos mucho de buen rollo.

    El “Albergue español” está muy bien, a mi no me parece una comedia ligera o tonta. Trata temas bastante interesantes, desde el “racismo”, los tópicos entre nacionalidades (la escena en que el inglés imita el hablar de los españoles es bien graciosa), la amistad, etc, etc.

    A mi también me parece que tienes demasiados españoles alrededor… un amigo que se fue de posdoc a Utrecht tomó la decisión de dejar de hablar con españoles, porque no le dejaban conocer a otra gente ni practicar el inglés. Vamos, me pareció una muy sabia decisión, porque hay tendencia ibérica a ser muy pesados cuando se está por ahí fuera y luego si te he visto no me acuerdo.

  2. Unos días antes de llegar nosotros por lo visto si hubo movida, pero es que es normal: aqui nadie hace nada, pero tambien es que como te pases un pelo aquí son muy serios, y el resultado es que un chaval de la residencia, montó una fiesta, se fué de madre, acabo mobiliario roto y vecinos quejandose, aunque no ha sido expulsado de la universidad ni de dinamarca, (que no es nada dificil q ocurra, al parecer) si lo ha sido del complejo de residencias (hay cuatro en la ciudad pero estan todas bajo el mismo paraguas)

    En fin. Vaya, a L’Aubergue Espagnole la habré puesto por los suelos, pero tu la defiendes nada mas que para llevarme la contraria, como es normal, jajaja. Pues que sepas que en filmaffinity le tengo puesto un 10, creo que con eso lo digo todo. Bien que soy muy de poner dieces, pero es que me encanta, y me provoca una sensacion deja vu y prenostalgia inaudita (la banda sonora de radiohead, sonando en la escena cuando se despide de sus amigos pq todavia no tiene hechas las maletas es tremenda). A eso que me dices? xD

    Aqui algunos grupos, ya te digo, han ‘decidido’ integrar a extranjeros en el grupo para autoobligarse a hablar ingles, q si no no hay manera. Anoche mismo yo iba hablando ingles con una de barcelona, ella me dijo ‘mi ingles es pésimo’, asi que eso debe tener remedio. Y suma otro temilla, lo cierto es que aqui el ingles que hablamos es de todas formas ortopédico, nativos a los que pegarse para que te corrijan y aprender de ellos, solo conozco de momento a 2… de 300 en la resi

  3. Madre mía, que barbaridad de españoles! Una amiga de mi hermana también se ha ido a Horsens de Erasmus, no sé que tendrá esa ciudad que no la había escuchado en mi vida, jajaja.

    Pásalo bien y cuídate el hígado, que tanta fiesta no es buena! xD

  4. Me alegro mucho de que la cosa vaya bien. Bici y visita al ikea: parece que ya tienes lo imprescindible para sobrevivir allí, jejeje. ¡Cuidado con lo que haces!

    Bueno y no he podido evitar sonreírme con la puyita que le has tirazo a Eulez, jujuju. A mí la peli me gustó, aunque sin excesos, pero tendría que volverla a ver (no me acuerdo de cómo imita el inglés la forma de hablar de los españoles).

    ¡Salud!

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