Hoy hace un año

Hace hoy un año estaba volando Europa rumbo a Dinamarca. 
Once meses allí, apenas acabo de volver y vuelvo la vista atrás para ver lo cerca y a la vez lejos que está aquel momento.

Entendedme cuando digo que tengo una contradición respecto a hablar de Dinamarca. Esa división la tengo conmigo mismo por una parte, y por otra en lo que respecta al blog y a vosotros.

Por un lado, por que no sé hasta que punto quiero hurgar en esta movida. Todavía no hay perspectiva para verlo, está demasiado presente (hace apenas 5 semanas que volví) así que, entendedme bien, quiero dejarlo reposar un poco, dejarlo estar. Por otro, y aún habiendo buenas anécdotas e historias que darían para algún post (ya hablé sobre una de ellas), en general es una experiencia instransferible sobre la que no tiene sentido insistir. Es mucha vida, condensada en poco tiempo, pero me aburriría contarlo, y lo que tiene más tela, os aburriría a vosotros.

Pero no se me ocurre ninguna buena excusa para no contar hoy, al menos, como fueron los días previos a aquel viaje. No porque sea emocionante: sencillamente me apetece soltarlo.

Porque fue una mezcla entre pensar que con 26 años ya no impacta tanto irse a vivir solo al extranjero como si lo hubiera hecho con 20 o 21, y la pura realidad de que era de todos modos la primera vez que lo hacía. Muchos 26 años y lo que queráis, pero coger a solas un avión y hacerse dos mil quinientos kilómetros, como mínimo, impone un poquillo de respeto. Continue reading

Visita a la fabrica de LEGO


Ahí va, ración de nostalgia.

(…)

Una de las cosas que tiene esta universidad, y casi parece que mucha de la industria tecnológica de la zona, es su relación y lazos con LEGO. No en vano, estamos a apenas 60 km de su sede. Hasta tres profesores míos han trabajado allí, y otros tantos son los que tienes lazos directos con la marca, aparte de empresas y spinoffs relacionadas que están ubicadas en el llamado ‘Innovation Building’, donde empresas comparten oficinas pared con pared con aulas donde recibimos clases. Incluso los de informática tiene asignaturas cuyas prácticas son directamente con Lego Mindstorms (robótica programable). No se puede esperar menos de una empresa que solo en Dinamarca emplea a 3000 personas (mientras su fábrica principal está en un pueblo de apenas 20mil habitantes) y es una de las señas de identidad de un país pequeño como es Dinamarca. De hecho, junto a Hans Christian Andersen, la cerveza Carlsberg y La Sirenita, es de la cosa de la que más se enorgullecen. LEGO. “Leg Godt”, que significa ‘juega bien’ en danés, y también, y sin que Ole Kirk Christiansen lo supiera, significa ‘yo ensamblo’ en latín. Un negocio que ha sobrevivido a 70 años en los que ha pasado de todo: incendios, subidas exageradas de precios de las materias primas, y sobre todo, cambios en la cultura, en la forma de aprender y de enseñar.

Visit to Lego Factory!

Pero a mi me dan por culo los Lego, que queréis que os diga. Mirad, es muy sencillo: yo era de TENTE. Yo soy de Tente, me crié con Tente. Aquí en Dinamarca, compartiendo vida con españoles que no existían antes del 1989, me he dado cuenta que muchos ni saben lo que es Tente. Pero para mi generación creo que tiene la misma importancia que Bola de Dragón o los huevos Kinder. Por fortuna estos dos últimos siguen existiendo: Bola de Dragón lo reponen cuando quieras (si es que no te has descargado los episodios), los Kinder se siguen fabricando (aunque los juguetes sean una mierda, el chocolate sigue teniendo la misma magia). Tente no. Tente, y su empresa madre EXIN, quebraron en 1993. Desaparecieron. De las tiendas, de todos lados. Solo gracias a eBay existe todavía ese universo, raquítico y desvaneciente, que se mantiene vivo solo por el amor con que sus seguidores lo siguen nutriendo.

Para quien no lo sepa, Tente era la alternativa española a Lego. Piezas de las mismas dimensiones externas, pero incompatibles en su ensamblaje. Y aquí viene el dato objetivo: Tente era mucho más avanzado que Lego. En esto hay una animadversión como Madrid-Barça, Sony-Nintendo o Star Wars-Star Trek. Por supuesto a los fans de Lego les repatea que les digamos lo que voy a decir (igual que a nosotros nos repatea que digan que Tente es la copia barata de Lego, algo obviamente falso). Pero el dato objetivo es este: en su momento, las piezas de Tente permitían hacer muchas más cosas que las de Lego. Había más variedad, había mas maneras de ensamblarlas, había más colores, formas y acabados. Y no lo digo sin saber: yo de pequeño tuve de ambos. Y sé lo que se podía hacer con los Tente y lo que se podía hacer con los Lego. Y sin embargo, Lego fue la que pudo. Tente no sobrevivió. Dicen que debido al auge de los videojuegos, a una mala gestión, a la crisis económica que hubo en España a principios de los 90, a las demandas y problemas legales que había tenido en varios países (como en Israel) donde se había enfrentado a Lego… Y solo después de la caída de Tente, Lego empezó a evolucionar, a sacar los Lego Technics y los Mindstorms, a sacar muchas más piezas, versiones, acabados, colores. A hacerse con las licencias de Indiana Jones, Harry Potter, Star Wars. A permitir mucha más libertad, a desatar la fantasía de niños y no tan niños. Y Lego pudo y creció, y maduro. Pero eso fue después, fue no sin antes quitarse a Tente de en medio.

Indiana Jones in the Map Room

Indiana Jones in the Map Room, by Avanaut

¿Es esa animadversión absolutamente irracional? ¿existe el odio hacia los Lego? Si, es irracional, pero no es odio. Los Lego me gustan, no es que los odie. Es solo que ojala, OJALA, me gustasen tanto como a los Tente. Ojala despertasen en mi la misma sensación, ojala mirase una pieza de Lego y me pasase lo mismo que me pasa con solo ver una pieza de Tente. Siempre llevo una pieza de Tente conmigo. No es que los Lego no me gusten, es que me da coraje que sencillamente no sean Tente. Si los Tente existieran, seguramente hubiera seguido comprandolos, a pesar de haber rebasado hace tiempo la ‘edad recomendada’. Probablemente los siguiese coleccionando. Ya veis que todavía, hace unos años, me dediqué a completar la colección de la ciudad Micro Tente que hace (literalmente) décadas quedó incompleta. Todavía pienso en como reconstruir y engrandecer esas ciudades en 3d. En fin, no sé como explicarlo sin resultar redundante, pero Tente forma parte de mi infancia, los Tente están ahí. Y Lego no. Tente son recuerdos, Lego no. Y sin embargo Lego es un presente, mientras que Tente es solo un suspiro, un recuerdo… es polvo… si, 27 años y sigo suspirando por una caja de Tente sin abrir…

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Pero, ironías de la vida, me vi hace unos días, con un grupo de clase, en la puñetera fábrica de Lego. La original. La que muchos matarían por ver. Viendo como el plástico ABS (Acrilonitrilo Butadieno Estireno, es importante decirlo rápido) entra en ‘pellets’ (bolitas) en las máquinas, se funde a 245ºC e inyecta a presión en moldes carísimos… y por otro lado salían, frías y perfectas, las piezas acabadas. ¿Sabéis de que va mi carrera? Continue reading

En Dinamarca, 15M también

Solo una pequeña reseña, ayer en Aarhus también tuvo una lugar una concentración por el motivo que todos conocemos. Pequeña y humilde (seríamos unas 100-150 personas), estuvimos de manifestación como una hora, aunque luego nos quedamos conversando y conociendo gente nueva (para acabar pasando la noche allí, pero esa es otra historia…:) ). Nos juntamos estudiantes, trabajadores o ambas cosas (incluso extranjeros que habían trabajado en España), y algún danés que ademas nos servía para traducir el mensaje. Tengo pocas fotos y menos que se salven (le tengo que pedir a Dani Durden las que hice con su reflex), pero tengo al menos este video.

En fin, hablaría de este acto como un gesto de solidaridad hacia los que habéis estado y estáis allí, pero lo cierto casi más que solidaridad es envidia por no poder estar con vosotros, ademas de compartir las mismas razones: nos movemos por nosotros mismos, por no ver claro un futuro, por estar hartos de demasiadas cosas. Si estos pequeños actos sirven de de algo, no lo sé, aunque si sé que si aquí acaba todo, entonces no hay nada: es solo un comienzo. Pero también pienso que es que el gesto es importante en si mismo, por poco que sirva. Es que si ni eso hacemos, es verdad que no hay ninguna esperanza.

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Olor a Disco

No voy a decir el aburrimiento (porque, no voy a negarlo, en mi condición erasmusera eso se hace un poco dificil), pero ciertas experiencias el pasado jueves en Aarhus hicieron catalizar y cristalizar una idea que ya venía de antes…

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En fin.

Por cierto, llevo unas días/semanas jodidamente enganchado a CuantoCabrón. Me pregunto como se sentirán ahora los informáticos y resto de geeks (hasta ahora tengo la sensación de que ese tipo de humor en 4chan, reddit y demás es idiosincrático suyo) ahora que este tesoro se está poniendo de moda -que no deja de ser irónico, porque un meme de estos por definición es la cosa que más pronto se pasa de moda de la vida, por lo rápido que se queman uno a uno. Entre esta página, VayaGif, VistoenFacebook, CuantaRazón y resto de webs pierdetiempo robasueño chupasangre, estoy realmente perdido. Eso cuando no estoy de proyecto, claro… ;)

(…)

**Bonus Track** Continue reading

Autumn Break: Berlín, día 0 (VI y Fin)

(viene de aquí)

He dejado el día 16 de Octubre para el final, pero ¿por qué? Ya lo he venido adelantando (no sé si demasiado): por la sencilla razón de que fue el día más divertido, el más completo, el más curioso y sin duda, el más raro de todos. Empieza muy ricamente en el aeropuerto de Rygge, Noruega, y acaba de una manera peculiar en la alevosa nocturnidad de Berlín. Todo el Autumn Break estuvo bien, pero me apetece cerrar la narración dejando lo mejor para el final. Tan simple como eso.

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Sábado, 16 de Octubre de 2010.

5:00 AM, nos hallamos en el segundo día del Autumn Break. De hecho todavía estamos en Oslo. Nos hemos pateado la ciudad, hemos hecho botellón en un Burguer King, hemos estado en un lugar bastante asqueroso, hemos sufrido el ataque de un personaje de la mitología noruega, todo ello bien detallado aquí, y ahora ya estamos, bastante bastante cansados, camino del aeropuerto de Rygge, a 60 km de Oslo. El avión partía a Berlín a eso de las 12 de la mañana, asi que habíamos pasado de reservar hostal (aunque la idea si era tenerlo para el sábado siguiente, que volveríamos a estar en Oslo, y que al final, no), y directamente fuimos a dormir al aeropuerto.

Nada más llegar, tuvimos un dilema: ¿pasar en ese mismo momento el control de seguridad, para no tener que preocuparnos más adelante, o dormir fuera? Elegimos dormir pasado el control, para evitar males mayores. Nos fuimos a la zona más apartada posible (justo en el parque infantil, donde el suelo de goma nos servía de alguna forma de colchón), y despues de acomodarnos, disponernos y asearnos (yo el último: a mi ritmo), tocaba cerrar los ojos.

El resto llevaba ya tal vez 20 min sobando cuando yo me dispuse a coger mi sitio. Todavía tardé un rato en coger la postura, encontrar la manera de que no me diera la luz en los ojos… después de un largo proceso, parece que al fin estaba dispuesto a dormir. Eran ya las 6 de la mañana.

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Tal vez fueron segundos. Tal vez fueron segundos, los que pasaron entre que cerré los ojos, encarrilado ya en la autopista directa al sueño, y que un agente de seguridad Continue reading

Cosas que te hacen pensar que el mundo es de verdad un pañuelo

Esta foto la ‘favoriteé’ en Flickr hace más de un año. Se tomó apenas a un par de manzanas de donde vivo yo ahora.

Podría pensarse que llegué a ella buscando sobre Horsens en Flickr en el mismo momento en el que supe me vendría aquí a pasar un año. Ahí acabaría cualquier tipo de casualidad. Pero suficientemente remarcable es el hecho de que no: sencillamente llegué a ella antes de saberlo, antes de que supiera que viviría justo donde se tomó, sencillamente llegué a ella porque es una buena foto, y eso que hace años que no dedico mucho tiempo a bucear en Flickr. No hay relación alguna directa entre esta foto y yo. Es casualidad pura y dura. Merecidamente ha ganado ahora el primer puesto de un concurso de fotografía que mi universidad de aquí ha convocado este año, con la consiguiente sensación de déjà vu al ver la foto en la pared de mi facultad, que me ha traído de cabeza los dos últimos días (hasta le he tenido que escribir un mail a la autora, preguntándole si era ella de verdad quien había enviado la foto al concurso).

Nada, felicidades desde aquí a la ganadora :)

La parsimonia

Esta es tan solo una anécdota sobre el Autumn Break que no he sabido donde meter. Fue que una de las veces, perdí a los míos en el metro de Londres. Y ellos se asustaron más que yo.

Os cuento: a lo largo de todo el viaje he tomado la fama de ir siempre el último. Eso siempre ha sido así, claro, y ya lo sé yo, igual que lo sabe mi familia, mis amigos de Málaga… y que ahora lo saben ellos: que soy un tranquilo del carajo. Pero nunca (y son ellos los que me lo han dicho) he hecho esperar a nadie (al menos este viaje, eh, no os echéis al cuello tan pronto xD).

La Parsimonia

Que me gusta esta foto, ea, es la tercera vez que la uso

Por un lado, es verdad, me gusta ir a mi ritmo, y por otro, el tema echar fotos siempre retrasa. Además, no me gusta ir a la cabeza del pelotón, y para terminar, el coche escoba, de por si, tiene una función, y la mía era la de esperar y recoger a los otros rezagados. Si me veían, sabían que nadie iba detrás mía, y la gente se queda tranquila. A pesar de todo, rara vez los perdía de vista, y de vez en cuando y siempre que hacía falta (esto obviamente no lo veían, así que tendréis que creerme cuando os lo digo) echaba un sprint para alcanzarles. A pesar de como tenía los pies al final del viaje, pero lo echaba. Aunque pocas veces hacía falta ese sprint, claro: a estas alturas, sé aprovechar un paso de cebra para alcanzarles, o que se han equivocado de camino y dan la vuelta, o que se paran a mirar algo… Yo a lo mio no le llamo tranquilidad, sino eficiencia energética Pero no estamos aquí para hablar de eso. Aquella vez del metro no funcionó.

Aquella vez ni siquiera iba rezagado, aunque, es cierto, yo iba el último del pelotón. Aquella vez íbamos todos juntos en una piña, aquella vez. Y aquella vez, el metro estaba lleno. Entraron todos, todos menos yo. Y efectivamente, me quedé solo (o ellos, depende de como se mire… :P)
Y cuando vieron que me quedaba fuera, ¡entonces se pusieron histéricos! -¡Que Rufo se queda fuera! ¡Que Rufo se queda fuera! (o eso me apetece imaginar xDD, reconozco que hay un poco de fantasía en la reconstrucción). Pero yo solo hice un calmado gesto con las manos que entendieron a la perfección: ‘Bajaos en la próxima’.

(…)

Lo más gracioso de todo, es que en mi cabeza, 30 segundos antes, venía andando y pensando:

-‘Si alguno se perdiera en el metro, habría que desarrollar algún ‘protocolo’… como por ejemplo hacer que los adelantados se bajasen en la próxima parada’…

Quién me diría que medio minuto más tarde tendría que ponerlo en práctica: ni me había dado tiempo de comentarlo con nadie.

Pero en fin, salió bien, entre otras cosas porque aquella vez sabía donde íbamos (íbamos a Notting Hill: otras veces nos hemos puesto a andar sin, al menos yo, tener ni puta idea de adonde nos dirigíamos), y porque no había posibilidad de confusión posible, pues a aquella parada solo correspondía a una línea de metro. Y me monté en el siguiente coche, y ni me tuve que bajar: allí estaban ellos esperandome, incluso mi puerta se paró frente a ellos, ni hizo falta que bajase…

No hubo muchos incidentes más: Noel por ejemplo se quedo encerrado en el tren, a ultimísima hora, justo cuando volvimos a Horsens, pero es que aquella vez fuimos todos unos pamplinas que no empezamos a coger las maletas hasta que se paró el tren. Obviamente el maquinista no esperó a que bajasemos, y Noel tuvo que ir hasta la siguiente parada y volver. Digamos que ese fue el incidente más negativo del viaje (otro fue que una de las veces Jose Luis tuvo que pagar 32€ de más por colarse de peso en el avión, pero que uno de nosotros pagase, en un vuelo de cinco, cuando casi todos rebasábamos el límite, lo llamaría muy buena suerte), pero visto globalmente, nos salió todo de puta madre. Y en el Interrail, lo mismo: nada grave que lamentar, ni siquiera anecdótico. A estas cosas habría que llamarlas anti-Murphy. De prepararlo todo al milímetro, fijo que algo sale mal…, pero hay veces que mientras menos preparas las cosas, más suerte parece que tienes, pues claramente dependes de ella: la estas tentando…

Dorling Kindersley (Londres, Autumn Break V)

(viene de aquí)

Nota: no os asustéis por la longitud, que lo que hay son muchas fotos, y no tanto texto ;)

Aquí teneis el quinto y penúltimo episodio sobre el Autumn Break, que para quien acabe de llegar, es un viaje de diez días que yo y unos amigos nos pegamos en Octubre pasando por Oslo, Berlín y Londres mientras estamos de Erasmus en Dinamarca. Muchas son las razones que han hecho que esté tardando tanto en acabar estos episodios, una de ellas es lo que he tardado en procesar las fotos: anteayer, casi cuatro meses despues del viaje, he acabado al fin de procesar (a.k.a. photoshopear) los más de 350 panoramas y/o HDR que disparé en el viaje, condensados todos estos a partir de unas 1700 fotografías. Las otras 300 (disparé en total unas 2000 fotos) eran imagenes individuales que requerían poco o ningun trabajo.

Dicho esto, me tomo un espacio para hacer un análisis/comentario. De Berlín, desde el principio guardé un día, como ya dije, por la cosa de dejar la historia más divertida para el final (aunque lo mismo ya la estoy inflando demasiado, no es cosa de crear hype: son solo un par de anécdotas, punto). Y es verdad, Berlín, en general, me pareció mucho más interesante y divertida. Ya lo dije, no solo por la historia que tiene sino por su caracter, su ‘movida’. Parece una ciudad bastante más joven, más desenfadada, más abierta. Allí me lo pasé mejor (supongo que también porque no estaba tan cansado), pero es verdad que lo que puedo contar sobre Berlín, es en general más interesante que lo que puedo contar sobre Londres. Londres, que es una ciudad maravillosa, no solo es cara (cara de cojones), sino que impone, tiene una pomposidad y ostentación que no se ven ni de coña en Berlín. Dicho de otra manera: me imagino perfectamente viviendo en Berlín, pero no en Londres. Dicho esto, si de Berlín me flipó la ciudad en si, lo mejor que tiene Londres (que no significa que la ciudad en sí se quede muy atrás), al menos para mi, son sus museos. Fiesta, si, tuvimos en Londres, el último día, luego lo cuento. Pero considerad que esta entrada de lo que va a ir es de museos. Prosigo pues con el relato.

Autumn Break

Jueves, 21 de Octubre de 2010

Despues de haber hecho el día anterior el Free Tour, la mañana del jueves se la dedicamos al Museo Británico, que teníamos a tiro de piedra de nuestra residencia. Como podéis imaginar, es imposible verlo en un día.
7 millones de objetos de todos los continentes, 5 millones de visitantes anuales. Números, números, pasemos a la acción: a la entrada te ponen la Piedra Rosseta. Primera, en toda la frente. La entrada es gratis, así que no nos cuesta ningún trabajo pagar por la audioguía, la recomiendo (que al fin y al cabo es una forma de ‘pagar’ la entrada). Elegimos seguir por el ala egipcia, y tras la Rosseta (con tanta fama, me hace gracia que lo primero que quieres hacer es ver que hay por atras: obviamente nada), te encuentras la estatua de Ramses II, de nosecuantos metros de alto.

British museum

British museum

Y cuando te has acabado el recorrido por la sección egipcia, después de las figuras de bronce, de dejarte los ojos fascinado ante el preciosista detalle de los jeroglíficos labrados en los sarcófagos de granito, y de ver todas las momias que llevo años viendo en los libros de Dorling Kindersley (la de Artemidoro o la del pelirrojo Ginger), me entero que ‘en la sala de al lado’, tienen… wait for itContinue reading

‘Mind The Gap’ (Londres, Autumn Break IV)

(viene de aquí)

Nota: Aquí ando, tres meses más tarde y todavía contando como fue aquel viaje. Quise narrar aquel Autumn como una ‘muestra’ de como me estaba yendo este año, pero supongo que es un poco gilipollas querer llamarlo ‘muestra’, porque se mire por donde se mire, hacer un tour de este calibre, visitando dos de las más importantes ciudades europeas en apenas 10 días, no tiene nada de normal. Y luego, es que han pasado tantas cosas desde entonces, no solo tiempo puro y duro sino cosas… que ya se diluye un poco la emoción de contar aquella aventura. Y para rematarlo, es que me he vuelto a pegar otro viaje: hace una semana volví de pegarme un Interrail de 10 días por Praga, Budapest y Cracovia. Tranquilos, que no os voy a dar otra vez la vara con ese viaje, si acaso haré un resumen de un solo tomo y las correspondientes fotillos ilustrativas. Pero empecé esta serie, que se acabará montando en seis fascículos, y estoy obligado a acabarla. Dejé este mismo episodio y el siguiente ya escritos antes de irme de Interrail, y no los subí solo porque aún no tenía listas las fotos (si, tres meses más tarde aún me quedan fotos por photoshopear). Soy el primero en reconocer que publico ya estos últimos episodios con cierta apatía, pero bueno, como además sé que hay personas a las que les va a gustar leer esto, pues aquí van estos penúltimos capítulos, y me pongo ya a escribir la última de Berlin que ya toca ;)

Big BenTower BridgeLondres
Westminster AbbeyLondres
LondresLondresLondres

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