L’Aubergue Espagnole
Viernes, Agosto 27, 2010Literalmente. Literalmente. Literalmente…
L’aubergue espagnole (literalmente, un albergue español) es una expresión francesa para definir un lugar caótico, abarrotado de gente.
Ese nombre usó Cédric Klapisch en 2002 para su película, en la que narra como un estudiante frances se viene a Barcelona a pasar unos meses de intercambio bajo el programa Erasmus. El chaval acaba compartiendo piso de la zona antigua donde convivirá con un italiano, un alemán, una inglesa, una belga, un danés y una española. Un puto caos.
Si nos ponemos serios con la película, supongo que los críticos la calificarían como una nadería, superficial, tópica, que juega en la escuálida liga europea equivalente a la de las comedias de adolescentes de preuniversitarios americanos. Solo se realimenta de los tópicos de cada país (los alemanes muy ordenados, los italianos muy desordenados, los españoles muy orgullosos…) sin investigar mucho las profundidades de cada personaje, unos estúpidos gorrones, aspirantes a trasnochados bohemios de última categoría, chupando ese dinero de la Unión Europea que tan bien podría aprovecharse en otros sitios. Una comedia ligera y de consumo rápido que sin embargo fue un tremendo éxito en Francia y que ha alcanzado la categoría de pequeña película de culto. ¿Qué tiene entonces?
Pues sencillamente reflejar a la perfección una situación que quien la haya vivido la reconocerá instantaneamente. ¿Yo la he vivido? No, copón, estoy recién empezando a vivirla. Pero, a ver, bien se puede decir que es en una Erasmus donde se cristaliza la actitud que cada uno ha tenido a lo largo de su etapa de estudios, donde se destapa el verdadero ser de cada uno, sin padres ni muchos viejos conocidos a la vista. Yo en mis dos primeros años de carrera viví en una residencia de estudiantes en Málaga, donde conocí a algunos de los mejores amigos que se puede tener y que sigo teniendo (y ni siquiera soy el único de ese ya antiguo círculo que se ha venido a Dinamarca). El caso es que cuando vi hace unos años la película, mucho antes de saber que yo me iría también a estudiar fuera, reconocí a la perfección todos los patrones de comportamiento. Una mini-erasmus fue aquella vez en Málaga: estudiantes de toda Andalucía menos de la propia ciudad, horas muertas en la sala de televisión, jugando a las cartas, o a la Play, al Colin McRae 2, al Mafia, al Need for Speed Underground o al GTA 3… eso cuando no estábamos de botellón, o hirviendo espaguetis al microondas o comiendo sandwich de atún, o simplemente haciendo el pollas, y siempre estrujando al máximo el ingenio para buscar cualquier forma de no estudiar, (y a pesar de todo aprobando, las marías, si, pero aprobando, tomando una nefasta confianza, ingenuos de la debacle que después llegaría). Pero la ecuación es muy sencilla, es la frase que más vengo escuchando desde hace muchos años, y aquí por supuesto no iba a ser menos: Dios los cría y ellos se juntan.
¿Quién ha dicho que los estudiantes seamos gente inteligente, responsable, admirable? ¿Quién ha dicho que Hannibal Lecter seguramente no suspira por nuestros hígados?¿Quien ha dicho que las becas Erasmus no están haciendo mucho más por construir Europa que cualquier otra política? Eso la película lo clava prácticamente como ninguna otra, eso es lo que tiene.
(…)
¿Qué como estoy? Pues nada, muy bien, un viaje muy largo pero sin incidentes. Dejé mi casa el sábado por la tarde, fuí en tren a hacer noche en Málaga, el avión salía muy temprano el domingo, y de nuevo desde Copenhague otro tren hasta Horsens, donde finalmente vivo; no llegué a mi residencia hasta el domingo por la noche; es decir, por fasciculos, el viaje fueron 10 horas. Si alguien me pregunta por Copenhague: muy bonita la estación de tren, si ;).
Aunque he visto un poco de Horsens, todavía no me he paseado tranquilo a verla, pero tampoco tiene pinta de tener mucho por visitar: una sencilla y pequeña ciudad donde la vida en las calles acaba a las 5 (aunque hoy y mañana hay una feria medieval, lo más gordo que pasa aquí en todo el año al parecer). Ya me he asentado; aunque no he desecho del todo las maletas si he empezado a decorar mi cuarto, y también me he gastado un buen pastón en las mierdecillas que necesitaba el piso/cuarto (que compartimos entre tres, dentro a su vez de la residencia): cortinas para la ducha, cubos para basura, etc.
En la universidad esta semana solo hemos tenido presentaciones, un examen de inglés, y eso si, bastante papeleo y caos; las clases no empiezan hasta el lunes. Ya me he agenciado una bicicleta (aquí, bici a saco), y previsiblemente iremos en breve al Ikea de Aarhus a agenciarnos más cosillas.
¿Y la gente? Pues, atiende: en mi carrera la mitad somos españoles. Un cachondeo. Suena muy fea la palabra ‘demasiados’ pero creo que se puede decir sin que nadie se moleste: somos demasiados españoles. Hasta creo que el resto (rumanos, lituanos y franceses, segun he sondeado hasta el momento, conforman la mayoría de la otra parte) se sienten intimidados ante tal invasión ibérica. Tan solo el primer día de presentaciones me acerqué a un corro donde conocía ya a un par y al presentarnos empiezo a preguntar de donde eran: -Málaga. -Málaga. -Málaga. -Badajoz. -Málaga. -Madrid. -Málaga. -Málaga. -Barcelona. -Valencia. -Málaga.… ¿Esto que pollas es? El caso es que en una de las fiestas (¿hace falta decir que llevo cinco noches aquí y en las cinco ha habido fiesta?) me vi hablando con un grupo de 5 españoles y un francés, hablando en ingles, para darnos cuenta que nos acercabamos al frances para autoobligarnos entre todos a practicar ingles… Esto es el verdadero albergue español…

Todos españoles en esta foto (siendo los que estamos, ni de lejos
estamos todos los que semos), camino de un botellón en la universidad.
Insisto, botellon EN la universidad.
Haciendo la conga en la misma cantina donde comemos todos los días…
De hecho, nada más llegar la primera noche, me metí en un cuarto con otras veintipico personas justo a ver L’Aubergue Espagnole. Y hombre, yo porque ya la he visto 3 o 4 veces, pero la gracia está creo mucho más en verla cuando nos conozcamos y llevemos unos meses – copón, no voy a decir que me sienta mayor, pero también hay aquí mucho pipiolo, mucha gente que ni siquiera ha salido nunca de su casa, jajaja, para ellos esto si que debe ser una experiencia, y ver el primer día la película, lo mismo es pisar un poco el chiste, por aquello de crear expectativas. Pero vaya, nada difícil de arreglar :D
Nada gente, nos iremos leyendo.












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