Game Change (Jay Roach, 2012)

Quería hacerle una pequeña reseña a esta ‘tv movie’ que vi hace unos días, y que narra el ascenso y ¿caida? de Sarah Palin durante su nominación a la vicepresidencia en las elecciones de Estados Unidos de 2008, donde acompañó a John McCain a enfrentarse a un tal Morgan Freeman Barack Obama.

‘Tv movie’, si, aunque quién lo diría con este reparto: Ed Harris, Julianne Moore y Woody Harrelson. ¿Explicación?: la HBO de por medio, claro. Los tres están enormes. La realmente sobresaliente caracterización de la pareja más conocida está por completo al servicio de los actores, y es fácil olvidar que son ellos y no los verdaderos McCain y Palin.

Dado que la película ha sido producida, escrita y dirigida por conocidos demócratas, lo mismo cabe esperar un ataque feroz a los protagonistas, pero nada más lejos de ello. Me viene a la memoria el ejemplo el caso de ‘Nixon’ (1995), de Oliver Stone, que lejos de defenestrar a aquel presidente (como lo mismo sería de esperar de Stone) casi ensalza una figura que nos retrataba como trágica. Aquí el caso es el mismo: exceptuando a Sarah Palin, se retrata a todos los personajes como gente inteligente, muy competente, y sobre todo, honesta. Una imagen que tal vez nos cuesta encajar con la idea que aquí tenemos por americano-republicano, cerril y de derechas. Los retratan así, quien sabe si para enfatizar por contraste las características de Palin, pero ojalá tuviésemos en España políticos (de derechas y de izquierdas) como los que son retratados en esta película, empezando por el John McCain de Ed Harris.

Es sin embargo en Sarah Palin sobre quien se centra ‘el fuego’, por llamarlo así. Porque ni siquiera se puede decir que se ensañe con ella. La retrata como lo que probablemente solo es: una sencilla ‘hockey mom’, empujada a primera linea y abrumada por los acontecimientos. Eso nos haría entender sus ataques de pánico adolescente en ciertos momentos, aunque claro, esto no es más que una película, una dramatización… ¿no?

Los verdaderos John McCain y Sarah Palin han evitado pronunciarse acerca de la película (la tachan de inexacta, pero ambos se niegan a verla). Sin embargo, Steve Schmidt (interpretado por Woody Harrelson en la película) la ha definido como ‘una experiencia extracorporea’, que aunque resume en dos horas diez semanas de campaña, ‘cuenta la verdad de lo que pasó’. Y en términos parecidos se pronuncia Nicole Wallace, jefa de prensa del gobierno Bush y con otro papel primordial en la película: ‘capta el espíritu y la esencia de la campaña’ y dice que la película es ‘lo suficientemente real’ para hacerla ‘estremecerse’. Y dicen esto de una película en la que no se les ensalza precisamente. Una película que además, independientemente de que te guste la política o no, funciona por si misma, trata sobre personas y relaciones reales, y como decía al principio, cuenta con unas actuaciones grandiosas.

Pero volviendo a la realidad, produce escalofríos pensar que una persona como Sarah Palin pudiera llegar a ser comandante en jefe del ejercito más poderoso del mundo. Sin embargo, el mensaje final que deja la película es que, aunque resulta inconcebible que una persona de tan supina incompetencia pudiera llegar al poder (probablemente llegó a su techo político, y el propio estamento y los medios la rechazaban, como es evidente en la película), al lanzarla al escenario se creó un monstruo, se abrió una caja de los truenos, llamada Tea Party, que si, tal vez suponga el último rugido y al mismo tiempo razón última de la muerte de un partido político moribundo en una realidad cambiante, pero que puede también dar muchas sorpresas.

Y es que no olvidéis que a Romney, a pesar de todo, no ha quedado tan lejos de la presidencia…

 

(…)

Por cierto, como os podéis imaginar, me la zampé la tarde del pasado 6 de Noviembre (de hecho, la tenía reservada). Porque reconozco que esa tarde estaba intranquilo, por decirlo suavemente: si votase el mundo entero ya sabemos quien saldría, ya sabemos cómo nos interesa, y como nos afecta (en ciertos sentidos más a nosotros, al resto del mundo, que a los mismos estadounidenses). E irónicamente, hablamos de un país donde la participación a estas elecciones apenas suele superar el 50%

 

Extra de regalo: tal cual acabé de verla, fui al cine a ver Skyfall. Bardem encarna probablemente al mejor ‘malo Bond’ hasta la fecha, que aun a falta de verlo en V.O., se puede decir que juega en la misma liga que el Joker de Heath Ledger. Además, Sam Mendes es un gran director, y su participación en esta saga me hace imaginar lo que podría pasar si grandes directores -y actores- de renombre entrasen a jugar en ella (me viene a la cabeza que Spielberg siempre ha confesado que querer hacer una película de James Bond es lo que le hizo querer dedicarse al cine). Con todo, una banda sonora con toques excesivamente cómicos, y el retorno a las ‘frasecitas’ que nos recuerda lo peor del Bond de Pierce Brosnan y del resto, me hace dejarla por debajo de Casino Royale, a la que esta misma tarde le he vuelto a dar un repaso. Con todo, recomiendo darle la oportunidad en la gran pantalla.

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